La formación en trabajo social sanitario: el desarrollo de habilidades profesionales para saber «cuándo y cómo hacer»

23 Septiembre, 2018 CONTRALUZ – REVISTA AGATHOS 2018

El «qué hacer» es importante pero lo determinante es el «cuándo y cómo hacer», la cronología y el método. Si bien sigue una lógica, el método primero se aprende, se lo conoce por dentro, se lo comprende y luego se incorpora a la rutina del ejercicio profesional. Cuando esto ocurre se produce una especie de Eureka. Es la comunión entre la práctica, reflejada en los conocimientos y ciencias que sostienen la disciplina y la oportunidad de la intervención. A partir de ese momento, el otro sabe que está siendo atendido por un profesional que sabe lo que hace, cuando lo hace y porqué.

Desde siempre, el trabajo social sanitario, también el generalista, ha puesto de relieve la necesidad de centrar la atención en las posibilidades de las personas, en sus facultades y fortalezas como estrategia para afrontar las adversidades provocadas por la irrupción de la enfermedad y sus múltiples ondas. Ello es más importante cuando ésta conduce a la cronicidad con ciertos grados de dependencia. Los problemas, las dificultades sociales brotadas a raíz de la dolencia están ahí, pero nos centramos en la persona enferma afectada, dentro del tiempo asistencial, nos aproximamos a su temperamento, a su actitud ante la nueva realidad. También estudiamos como es la presencia de los miembros de la familia, los más vinculados a la persona para saber cómo viven el tiempo nuevo y sus posibilidades de apoyo. Cuando elaboramos el diagnóstico social sanitario consideramos todas estas interacciones y las evidencias disponibles en la literatura científica que avalan nuestro enfoque asistencial en cada caso.

Esta idea explicada en pocas líneas requiere formación, entrenamiento, asimilación y comprensión, mucha conciencia profesional y desarrollo de habilidades por parte del alumno, un profesional que desea profundizar. El deseo de aprender es el gran punto fuerte de todo estudiante y profesional. La ejecución de una teoría siempre requiere la adquisición previa de competencias. La formación, en este caso en el MUTSS incluye esa miscelánea de ingredientes y variables siempre orientadas a ayudar al profesional a evolucionar dentro de su disciplina logrando el perfecto equilibrio entre el estudio y la práctica.

Por ello, la formación se explica como el andamiaje que permite la transformación interior y renovación del conocimiento profesional, lo prepara para la práctica y ejercicio benéfico para las personas enfermas y sus familias atendidas en el sistema sanitario.

Siempre, llegados a este punto afloran las palabras pronunciadas por Abraham Flexner pronunciadas en su conferencia de 1915 «Is social work a profession?» dentro de la National Conference of Charities and Corrections. Dijo:

«Las profesiones implican en esencia operaciones intelectuales con una gran responsabilidad individual.

» Derivan su materia prima de la ciencia y del aprendizaje.

» Este material lo trabajan hasta un extremo práctico y definido.

» Poseen una técnica educativa comunicable; tienden a la auto-organización; llegan a ser cada vez más altruistas en la motivación».

El trabajo social sanitario necesita la investigación de sus profesionales asistenciales, ahondar sobre los por qué de una decisión frente a otra. Detrás de cada acción hay un propósito, una evidencia que la avala, o debería.

Es preciso tomar conciencia de que la profesionalidad se expresa aplicando y generando conocimiento, éste avalado por el método científico. El único que hoy en día permite transitar con ciertas certezas sabiendo que ante cualquier nuevo descubrimiento puede cambiar el paradigma.

Barcelona, 23 de setiembre de 2018 – Dolors Colom Masfret

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