Elisa Pérez de Ayala, in memorian, gracias por tu sabiduría que trascendía el conocimiento

Ayer se fue Elisa, Elisa Perez de Ayala, trabajadora social pionera en el campo de la familia en España. Hoy ha tenido lugar el último adiós en su Sevilla natal, esa Sevilla que corría por sus venas. Descansa en paz querida, esa paz que anhelabas cuando en numerosas ocasiones, en estos últimos tiempos, la enfermedad daba un nuevo giro de tuerca en tu cuerpo dañado.

La tristeza me está robando parte de los detalles de las últimas conversaciones.

La penúltima vez que hablamos me dijo: «Estoy muy mal Dolors, muy mal. Y estoy muy cansada de tanto tratamiento, no me sostengo en pie. Pero ahora me voy con mi nieto a un concierto. Llámame en otro momento la semana que viene». Sentí que ese final se acercaba, ahora sí. No me lo dijo pero imaginé que el concierto era en el Teatro de la Maestranza al que una de las muchas veces que me acogió en su casa, me invitó a ir con ella.

A diferencia de otras ocasiones en las que podían pasar muchos días hasta la próxima llamada, esta vez, siguiendo su conversación, la volví a llamar a principios de la siguiente semana. No hablamos mucho rato. En una de sus reflexiones, sigo sin alcanzar las palabras textuales, me vino a decir: «Me he pasado la vida estudiando y enseñando teoría de familia, he trabajado con familias y he cuidado de mi familia y lo mejor que me ha podido pasar es tener la familia que he tenido. Están siempre conmigo, pendientes de mí, mi marido se desvive… todos, todos…».  Sentí que entre su vida y su muerte se establecía una armonía, no había contradicciones. Y volvimos a despedirnos porque se sentía fatigada: «Vamos hablando Elisa, te voy llamando», le dije. Pero ya no pudo ser.

El nombre de Chiqui (Carmen Subirá) parpadeando en la pantalla de mi móvil el pasado miércoles 27 de agosto me cortó el aliento. Elisa se encontraba en sus últimos momentos, quizás horas. Chiqui me llamaba de nuevo ayer por la mañana, a primera hora, Elisa se había ido.

Gracias Elisa por tu legado que es infinito aunque sé que hemos podido conocer solo la punta del iceberg de todo lo que atesorabas en tu saber. Admiro tu conocimiento sobre el trabajo social pero sobre todo admiro y agradezco tu sabiduría de la vida que muchas veces fue esa estrella Polar que me ubicó, me tranquilizó, me ayudó…

Hace un año tuviste una alegría inmensa cuando te conté que finalmente nos habían aprobado el Master oficial de trabajo social sanitario. Por ello desde este espacio del Master agradezco tu afecto y toda tu verdad que es infinita.

¿Sabes? Querida amiga, tus textos junto con los de Francisco Ortega, tu compañero de vida, son parte del material de estudio del Master, no recuerdo si te lo llegué a decir. Hasta siempre Elisa y seguimos dialogando a través de tus líneas y los bellos recuerdos de nuestra amistad.

Barcelona, 30 de agosto de 2014 – Dolors Colom Masfret

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