Las bases de datos bibliográficas: herramientas esenciales para el trabajo social sanitario en la era del conocimiento

Hace unos años Peter Drucker y Charles Handy describieron el fin de siglo XX como la era de los profesionales del conocimiento. Decían que el gran valor de los profesionales era el conocimiento que atesoraban, conocimiento que permitía simplificar determinados procesos o servicios adelantándose a realidades.

La actividad profesional en el trabajo social sanitario va ligada necesariamente a operaciones intelectuales, lo señaló Flexner en 1915, a una aplicación de conocimientos y a una toma de decisiones, como resultado de dichas operaciones intelectuales. El corpus teórico de toda profesión va desarrollándose en base a investigaciones clínicas, experimentales, etcétera. Así, siempre aplicando el método científico se van ampliando aquellos conocimientos y teorías que ya han sido probadas y conforman la estructura disciplinar que sostiene el ejercicio profesional. Sin embargo, en aras de la mejora y precisión, deben revalidarse.

Determinados avances en las ciencias y desarrollo social permiten cambios en las fórmulas asistenciales, en la organización de los procedimientos y protocolos, pero los conocimientos que les dan contenido, aquellos que permiten a los profesionales aplicar uno u otro modelo, prestar uno u otro servicio, etcétera, se desarrollan muy lentamente. Una cosa es la tecnología, los medios en los que nos apoyamos para el ejercicio profesional, otra los conocimientos. Éstos últimos se adquieren, se asumen, se transforman en acciones profesionales que sirven a las personas. Un profesional, por su naturaleza, sigue criterios profesionales, se centra en hechos y factores. El corpus teórico de la disciplina avala sus argumentos y canaliza la toma de decisiones. Es lo que previene del error por desconocimiento.

Una de las primeras reglas en la vida profesional s que ante una investigación o intervención lo primero es una búsqueda bibliográfica relacionada con la materia objeto de investigación o intervención. El conocimiento al respecto, generado por otros profesionales de la misma disciplina es un requisito ineludible y siempre resulta de gran ayuda, aceptando que en su elaboración han seguido la ética de autor entre otros principios que no se han falsificado resultados y que no se han plagiado textos.

Para satisfacer esta necesidad, un recurso son las bases de datos, algunas interactivas, por ejemplo las del MSSSI y el INE, las cuales permiten analizar grandes volúmenes de información y poder interpretar los resultados de acuerdo a la disciplina de que se trate. Por ejemplo ¿Cuál es el perfil demográfico de las personas que atendemos? ¿Se corresponde con el perfil demográfico de la zona o área de influencia donde ejercemos? Las tendencias que nos muestran estas bases de datos interactivas, muchas de ellas con información anual desde mediados de los noventa, al compararla con la propia de la Unidad de trabajo social sanitario, son escenarios a los que prestar atención y proponer acciones preventivas a las gerencias primero y a los políticos en segunda instancia.

Los trabajadores sociales sanitarios desde que se creara la profesión han sido agentes de cambio, agentes de promoción y desarrollo de recursos y programas, por tanto, entra dentro de las responsabilidades atribuidas a la profesión.

A modo de ejemplo, las principales bases de datos en el Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario  son:

  • Medline: Base de datos bibliográfica del ámbito de la medicina y ciencias de la salud.
  • Plataforma de libros electrónicos de la Editorial Médica Panamericana.
  • ISI Web of Science. Base de datos bibliográfica y bibliométrica.
  • PubMed: PubMed está desarrollado por el Centro Nacional para la Información de Biotecnología (NCBI).

Todas ellas ofrecen un amplio abanico de documentos, artículos de revista, investigaciones, libros, de todo el mundo, permitiendo a los alumnos y alumnas acceder a las últimas publicaciones y últimos resultados en materia de trabajo social sanitario. Ello aporta al estudiante, al profesional, recursos académicos e intelectuales para desarrollar su actividad como estudiante, los ejercicios correspondientes, y también como profesional, dejando atrás intervenciones reactivas e intuitivas, dando la bienvenida a acciones basadas en una actividad racional y analítica. En el MUTSS la profesora María Abreu imparte el crédito  «Trabajo social sanitario basado en la evidencia» precisamente para reforzar esta actitud de búsqueda de lo nuevo publicado referido a la profesión.

Barcelona, 30 de octubre de 2017 – Dolors Colom Masfret

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