Y se graduó la tercera promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario (MUTSS)

Llega otro final de MUTSS. Se acaban de graduar cincuenta y siete nuevos profesionales. ¡¡¡Felicidades!!!

Cada vez que se cumple un sueño, uno cree estar soñando, pero no, cuando se cumple, lo está viviendo. Acaba otra promoción del MUTSS, la del curso 2015-2017, la tercera. De nuevo la emoción y las intensidades universitarias de otros años se han vuelto a dar cita en las aulas virtuales y sin importar la edad, el júbilo está ahí centelleando en el ánimo de todos, alumnos y profesores.

Cada año lo mismo pero cada año distinto. Con la llegada de la primavera se inicia el último semestre y conscientes del duro tramo final, se empieza a otear este momento del fin del máster que siempre llega entrado el verano. La entrega de la Memoria del Trabajo Final de Master, su defensa, son el punto final. El río por fin llega al delta y desemboca en el océano pero no pero no para diluirse en él si no para aplicar lo aprendido y generar cambios. Estos días los mensajes de despedida se suceden a los de agradecimiento, todos van y vienen. Se recuerdan los inicios, aquellos momentos de duda sobre si cursar, o no, el MUTSS y la conclusión es «suerte que me decidí». En especial estos días, se pone en valor lo aprendido y esperando el merecido descanso vacacional, revoloteándolo todo, están los sentimientos encontrados. Es una despedida pero no es un final, algo acaba a la vez que algo empieza. Por una parte se logra una meta, por la otra se pierde esta rutina diaria que sin darse uno cuenta genera la formación online cuando las áreas de conocimiento son las propias de la profesión que se ejerce o se desea ejercer. El potencial humano y profesional del MUTSS no tiene límite.

Estos meses, para algunos años, de estudio han sido un camino en el que ha habido de todo, pero sobretodo esfuerzos y renuncias, dificultades para responder en tiempo a las tareas y, a la vez, conciliar la vida personal y familiar. Así la satisfacción en el momento de acabar genera un arbolado de propósitos profesionales orientados a engrandecer el Trabajo Social Sanitario, a crecer profesionalmente en él, para contribuir a la sostenibilidad y mantenimiento del Estado del Bienestar en este siglo XXI, ello no como slogan, sino como un hecho tangible y vivible. Ahora toca batear el día a día aplicando los conocimientos y teorías del trabajo social sanitario aprendidas, ahora toca seguir estudiando individualmente o en otros programas, ahora toca seguir generando conocimiento y seguir formándose y formando a los futuros profesionales.

Escribió Machado «El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve». El trabajo social sanitario no es trabajo social sanitario porque uno lo diga, lo es porque su intervención se apoya en el diagnostico social sanitario. Las cosas son lo que son a pesar de nosotros y seguirán siéndolo sin nosotros. El Trabajo Social Sanitario, lo es, cuando contiene las bases la profesión, los contenidos y competencias que le dieron quienes la crearon, le dieron nombre. Como la medicina, la enfermería, la psicología, etcétera, son lo que son y no otra cosa porque responden a unos contenidos, el trabajo social sanitario también responde a los suyos propios.

Felicidades, estimadas, estimados. Recordad, como escribí el año pasado: «Allea jacta est», no será fácil aplicar lo aprendido, pero sí es vuestra responsabilidad.

Barcelona, 22 de julio de 2016 – Dolors Colom Masfret

El desarrollo de modelos fiables de intervención: Un reto del Trabajo Social Sanitario en el siglo XXI

Es un hecho que la sociedad está cambiando a gran velocidad. Sin embargo, ¿en qué medida lo están haciendo los modelos de intervención y gestión de trabajo social sanitario para ajustarse a esas nuevas realidades? ¿Los procedimientos y los protocolos se adecúan a estas nuevas circunstancias? ¿Dónde están los resultados que demuestran la efectividad de un modelo sobre otro? ¿Los modelos actuales responden al presente o por el contrario se alejan de él?

Si bien lo que le pasa a la persona enferma y a su familia suele variar poco, el desafío está en cómo se estructura la ayuda. Cabe la pregunta ¿en base a qué modelos se articulan las nuevas intervenciones sociales dentro de este mundo cambiante y digital?

El día a día de las personas enfermas y sus familias se debate entre circunstancias y actitudes personales y ambientes singulares. Ello particulariza el cómo encaran las soluciones para resolver las dificultades, cómo gestionan sus conflictos y la manera en qué tratan de resolverlos. La unicidad del individuo cobra protagonismo en la mayor o menor implicación para la solución o reducción de los problemas que le afectan. Es en estos contextos donde los trabajadores sociales sanitarios deben desarrollar nuevos modelos de atención en los que la fiabilidad sea un hecho empírico y tangible. Es hora de ceder el discurso de narración y prosa, a la estadística, a los números índice y a las matemáticas. Es hora de nutrirse de otras disciplinas afines que actúan sobre las mismas personas.

La intervención sobre lo nuevo necesita modelos nuevos o la reingeniería de los tradicionales. Ello, sin embargo, debe darse siguiendo el método científico, investigando la influencia de las nuevas variables relacionadas con las vivencias de la enfermedad. Urge promover investigaciones sobre los mejores procedimientos y protocolos de trabajo social sanitario más allá de la secuencia lógica de acciones, ello es centrando la atención en la resolución empática, en la efectividad de la intervención profesional y en el empoderamiento de la persona atendida puesto que en el siglo XXI, más que nunca, es ella quien asume el protagonismo principal en la solución.

En toda intervención desde el trabajo social sanitario es imprescindible dar un salto cualitativo: además de identificar las partes y protagonistas del caso social, se debe comprender cómo se afectan e influyen, qué emociones desprenden. De esta forma se podrán desarrollar modelos fiables con conjuntos de acciones deliberadas, antes probadas, en busca de la mejor intervención, la que prestará la mejor ayuda.

Es preciso evitar que las dificultades, los elementos adversos, se instalen definitivamente en el vivir de la persona afectada, de su familia. Se debe impedir que las personas se adapten, se sometan, se acostumbren a sus problemas y en vez de resolverlos o afrontarlos, les den continuidad, dando continuidad también a las demandas de ayuda.

En cada intervención, el profesional debe ser consciente de lo que ha ocurrido, de lo que ha mejorado en el núcleo de intervención, qué se ha logrado en términos de bienestar para poder reproducir la acción completa en casos de perfil similar. Con esta información de cada caso social y con el tiempo, se contará con la base del modelo.

Imagínese dos series de acciones estratégicamente combinadas, «serie A» y «serie B», ambas orientadas a evitar la anulación de visitas sucesivas. ¿En qué medida la serie “A” implica mejores resultados en bienestar de la persona que la serie “B”? Por ejemplo, una vez mantenida la primera entrevista hay dos opciones. En la «serie A» se espera a la nueva visita para cualquier tipo de contacto. En la «serie B» se establecen contactos de carácter breve, vía teléfono, vía correo-e, etcétera, para mantener a la persona vinculada a los acuerdos propuestos mientras se espera a la siguiente entrevista. En este contacto de carácter breve el trabajador social sanitario centrará el interés en el estado de ánimo actual de la persona, se interesará por si se ha dado algún avance en su percepción, etcétera. Esta acción ¿mejora la empatía hasta el punto de garantizar la segunda entrevista? Seguro que sí aunque en estos momentos es solo una hipótesis.

En el post anterior se dedicaron unas breves reflexiones al Big Data dentro del Trabajo Social Sanitario. Además de lo señalado, el Big Data diseñado adecuadamente, permite identificar acciones tácticas que implican a la persona en la generación de su propio bienestar, acciones deliberadas para vincularla de nuevo a aquello y aquellos que forman parte de su red social de apoyo. Cuando los parámetros de los sistemas de información se registran correctamente, permiten observar acciones y reacciones, causas y efectos que con el tiempo configurarán un nuevo modelo de intervención más fiable.

Es preciso que los profesionales, todos, no solo los del trabajo social sanitario, tomen decisiones basadas en el conocimiento no en lo opinable. Todo profesional interviene de una determinada forma porque conoce (vía experiencia, vía aprendizaje) los efectos de esta forma de intervención, la cual debe significar mejores resultados que cualquier otra.

Las intervenciones automáticas, reactivas, sin diagnóstico social sanitario, alimentan el prejuicio, lo hipotético, lo superfluo, por ello apremia la intervención racional, estratégica, aplicando las tácticas que cada situación requiere para subsanar las dificultades psicosociales generadas por la enfermedad de la persona. El desarrollo de modelos fiables de trabajo social sanitario permitirá incrementar las cotas de bienestar de las personas atendidas en el sistema sanitario y sus familias a la vez que optimizar los mismos recursos, informales y formales, empleados en la intervención.

Barcelona 25 de junio de 2017 – Dolors Colom Masfret

Teletrabajo Social Sanitario, Big Data e innovación

El concepto de Big Data forma parte del lenguaje habitual de los medios de comunicación de masas pero también de los medios y organismos profesionales.

En  su ejercicio profesional, sobretodo en el plano asistencial, los trabajadores sociales sanitarios tanto de los hospitales como de los centros de salud, son depositarios de grandes cantidades información psicosocial de las personas enfermas que atienden y a la vez se convierten en parte de la información que manejan estas mismas personas en sus redes sociales. Uno siempre forma parte de alguna estadística, ya sea por estar, o por no estar. En aras a afrontar competentemente este futuro inmediato en el que los datos totales serán la base de la acción y de la toma de decisiones, desde las Unidades de Trabajo Social Sanitario se deben identificar los que son susceptibles de satisfacer las necesidades del Big Data para analizarlos bajo los mismos criterios que se analizan en otros campos. Las esferas vitales de la persona que conforman el diagnóstico social sanitario son una base de información excelente y fidedigna para vincular el trabajo social sanitario a los modelos de análisis del Big Data.

La gestión e interpretación  de grandes cantidades de información más allá de los datos evidentes y clásicos contenidos en la mayoría de historias de trabajo social sanitario, ello es incluyendo otros dispositivos, es un reto para la mayoría. Piénsese en plataformas digitales de salud capaces de generar algoritmos que permitan a los profesionales ayudar de manera más precisa a las personas enfermas, a su familia, a su entorno inmediato, incidir en su comunidad, diseñar recursos capaces de cubrir necesidades prestando ayudas de diferente complejidad asistencial. La motivación de la autonomía y la promoción de la salud de las personas enfermas o relacionadas con la enfermedad, supone ayudarlas en la justa medida que las permita ayudarse. Todo ello se da generando grandes cantidades de datos de los cuales no siempre se tiene conciencia pues exceden a los sistemas de información tradicionales.

La aplicación de modelos de Big Data en trabajo social sanitario supondrá un salto cuantitativo pero sobre todo cualitativo en la gestión de un presente cuya dinámica social proyectará realidades futuras interpretables profesionalmente. Indicará tendencias que evitaran errores en la planificación de apoyos. Ayudará a conocer más a cada persona, con sus particularidades.

En el ejercicio de sus funciones, los profesionales del sistema sanitario se convierten en grandes generadores de información en el área médica, psicológica, social, demográfica, una riqueza de datos cuyo análisis siguiendo modelos de Big Data, supondrá un avance en cada una de ellas, la asistencial, la preventiva, la investigativa, la docente, la gestión clínica y al promoción e información de la salud.

El cálculo de los días de estancia según grupos de diagnóstico que se trataron en los GRD (Grupos Diagnósticos Relacionados) fue una de las primeras experiencias, en bruto, de Big Data, relacionadas con el sistema sanitario y su gestión eficaz. En bruto porque la información estaba localizada, cosa que hoy además, está contenida en los diferentes dispositivos de las personas.

Las plataformas de salud son un hecho. En muchos casos, cuando el espacio es un límite (por ejemplo, vivir lejos y el acudir al centro de salud o al hospital se convierte en un problema) y el tiempo es un impedimento, (por ejemplo cuando los horarios de visita son incompatibles con la vida de uno), las plataformas digitales para el desarrollo del teletrabajo social sanitario son una alternativa inclusiva que, en beneficio de las personas, sustituirán las formas clásicas de la asistencia que sin proponérselo, con su organización actual, pueden resultan excluyentes. Véase sino la falta d asistencia a las consultas. La era digital, el internet de las profesiones, muestra horizontes llenos de nuevas posibilidades para las personas que necesitan ayudas y apoyos, también para los trabajadores sociales sanitarios que están en disposición y capacidades para prestarlos.

Cada vez es más frecuente encontrar a personas enfermas y familias que utilizan plataformas de salud y tecnologías de comunicación digital para consultar problemas a los profesionales que les atienden. Si uno escribe «apps de salud» en cualquier buscador, se encuentra una devolución ingente de entradas. Es evidente.

Las TIC suponen un cambio de paradigma dentro del sistema sanitario y del proceso asistencial, no solo en la vertiente médica y de enfermería, también en la vertiente relativa al trabajo social sanitario y por ello la UOC, la primera Universidad online y líder mundial en la formación de trabajadores sanitarios, innova y lidera experiencias docentes que satisfagan las nuevas necesidades de las personas afectadas, de los profesionales y de la institución sanitaria en la era digital.

Barcelona 18 de mayo de 2017 – Dolors Colom Masfret

Abierta la matrícula para quinta edición del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario

Hace unos días se abrió la matrícula para el inicio, en octubre próximo, de una nueva edición del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario (MUTSS). De nuevo se desborda el ajetreo que supone el principio de un curso académico, la quinta edición, y se mezcla con el ajetreo del ir acercándose al final de otro curso académico, el correspondiente a la cuarta edición.

Se hace extraño tomar conciencia de que las promociones del MUTSS se van sucediendo unas a otras como si el máster siempre hubiera estado ahí. Una promoción tras otra, va borrando los esfuerzos que lo posibilitaron y dan paso a las múltiples posibilidades de crecimiento profesional con un futuro prometedor.  Y así es como pacientemente, las marmitas del tiempo van tejiendo la sábana del pretérito y convierten en historia un tiempo que pasó, que era distinto, un tiempo en el que el reclamo de la formación especializada en trabajo social sanitario copaba la mayoría de los eventos profesionales.

Este presente es posible gracias a las voluntades y los anhelos de muchos profesionales, ya sea en su rol de profesor o de alumno, pero siempre dentro del círculo virtuoso de aprender y enseñar, enseñar y aprender.

La generación de conocimiento es mucho más dificultosa que la generación de opinión. La primera requiere de tiempo, paciencia en la observación, validación de las hipótesis, tenacidad, repeticiones, frustraciones, la segunda poco más que tenerla y poderla volcar en cualquier lugar. .

Que el tiempo pasa rápido es una expresión cristalizada en tópico pero no deja de ser una realidad. Por Sant Jordi  me topé con un fragmento de Esopo, 620 aC. 560 aC., lleva por título El pastor y el mar lo tome prestado al filósofo para felicitar el día del Libro y la  Rosa a los alumnos. Dice:

“Un pastor que cuidaba su rebaño en las costas, veía al mar muy calmado y suave, y planeaba con hacer un viaje de comercio.

Entonces vendió todo su rebaño y lo invirtió en un cargamento de dátiles, y se echó a la mar. Pero vino una fuerte tempestad, y estando en peligro de hundirse la nave, tiro por la borda toda la mercancía, y escasamente escapó con vida en la barca vacía.

No mucho tiempo después cuando alguien pasaba y observaba la ordenada calma del mar, él le interrumpía y le decía:

-De nuevo está el mar deseando dátiles y por eso luce calmado.

Nunca generalices conclusiones basándote en un solo suceso.

Los buenos actos siempre son recompensados.

En, www. epdlp.com

Os esperamos en el curso académico 2017-2018.

Barcelona 11 de mayo de 2017 – Dolors Colom Masfret

El placer de leer a las pioneras del trabajo social sanitario

Hace más de un siglo, profesionales de consultorios y hospitales verificaron que la vivencia de la enfermedad, el entorno de la persona enferma, su capacidad económica, influían en el incumplimiento (o cumplimiento) terapéutico. Profesionales que en su día a día veían cómo algunas personas carecían de posibilidades y recursos propios para seguir con las indicaciones que ellos les daban para mejorar su salud y alcanzar un mejor bienestar. Fueron médicos como William Osler, Charles P. Emerson y Richard C. Cabot, en especial este último, quienes llevaron al terreno de la medicina moderna el estudio de los aspectos psicosociales de la enfermedad como hoy la conocemos.

Desde 1905 con la creación de la primera plaza de trabajo social hospitalario, la profesión empieza a desarrollarse como lo hacían las profesiones con las cuales convivía, siguiendo el método científico en la validación de los métodos aplicados. Con sus conocimientos, investigaciones, observaciones, sembraron el camino del que hoy nos nutrimos como herederos de sus enseñanzas. Nos dejaron sus teorías, métodos, modelos y a día de hoy siguen siendo esenciales. Nos enseñaron a comprender el trabajo social sanitario y nos enseñaron a diferenciarlo de otras expresiones de ayuda. La profesión nació y se instauró para estudiar las realidades psicosociales de personas enfermas, de sus familias, para diagnosticarlas y para intervenir. Las pioneras detallaron sus pasos y nos dejaron metodologías de trabajo refinadas para el abordaje de las densidades humanas.

Sus textos están ahí. En cada lectura es inevitable sentir que se toca la esencia del trabajo social sanitario, uniéndose a ello un sentimiento de pertenencia a una profesión que desde sus inicios ha marcado diferencias con otras en las que las personas, los protagonistas, asumen un papel más pasivo.

La experiencia de los últimos años, primero en el postgrado y ahora con el máster de trabajo social sanitario muestra el entusiasmo que genera en la mayoría de estudiantes ese vínculo con lo que es su historia, el encuentro con textos escritos por los médicos que pensaron el trabajo social sanitario y por las primeras trabajadoras sociales hospitalarias.

El dicho «la historia se repite» a cierta edad deja de ser dicho y se convierte en hecho. Cada equis tiempo «la historia se repite» y es entonces cuando el conocimiento de lo ocurrido aquellos primeros años, el sumergirse en las razones y causas que gestaron, por aquel entonces, esta nueva profesión, permite reconocer con gran rapidez escenas que se superaron y también identificar el cómo se superaron. Este conocimiento de la  historia de la profesión permite acceder a sus réplicas y defensa de los derechos de las personas vulnerables y frágiles.

La mayoría de las veces es un placer leer, o releer, argumentos que años atrás desovillaron estrategias para enfrentarse a grandes problemas sociales relacionados con la enfermedad y su vivencia. La argumentación asumida como el ejercicio de razonar sobre una idea, apoyar un proyecto, desarrollar una propuesta, promover una intervención, etcétera, debe ganar actores y desde la universidad tenemos la responsabilidad de motivar a los alumnos para adentrarse en las lecturas de los textos de las pioneras, auténticos andamios con los que se construye el presente. Esta vinculación con la historia de su profesión fortalece sus recursos personales para, ante adversidades organizativas, seguir actuando como trabajadores sociales sanitarios.

Puede que llegue un día en el que las instituciones sanitarias estén tan revueltas y deshilachadas que obligue a los trabajadores sociales sanitarios, ellos y ellas, a retroceder a escenarios que creíamos superados y resueltos.

Barcelona, 31 de enero de 2017 – Dolors Colom Masfret

El Trabajo Social Sanitario en el BOE y algo más

Estos últimos meses he comprobado de nuevo que las administraciones de algunas Comunidades Autónomas siguen instaladas en el discurso obsoleto de que el Trabajo Social Sanitario como tal no existe. Si bien hace unos años no había más que asumir la realidad ahora ésta ha cambiado y es un placer cuando puedo aclarar que ello no es así y para no quedar en la retórica les facilito dos BOE en donde el Trabajo Social Sanitario aparece con todas sus letras.

Resolución de 2 de octubre de 2014, de la Secretaría General de Universidades, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 26 de septiembre de 2014, por el que se establece el carácter oficial de determinados títulos de Grado y su inscripción en el Registro de Universidades, Centros y Títulos.

Resolución de 18 de marzo de 2015, de la Universidad Oberta de Catalunya, por la que se publica el plan de estudios de Máster en Trabajo Social Sanitario.

La importancia de que en el BOE se reconozca y cite el Trabajo Social Sanitario supone grandes ventajas para el desarrollo e implementación de la profesión en el sistema sanitario si bien ello siempre dependerá de los propios profesionales, ellos y ellas,  y su ejercicio.

Nunca antes de 2014, el Trabajo Social Sanitario se había citado en el BOE como disciplina con contenidos académicos propios y especializados, como título oficial. Se puede colegir, entonces, que lo que no aparece en el BOE, aun existiendo, está en el aire, carece de forma jurídica, siendo difícilmente defendible por más manifiestos y declaraciones de intenciones que se reúnan.

A modo de ejemplo para ilustrar dicha afirmación hace unos años el Tribunal Superior de Justicia de Galicia dictó la Sentencia num. 28/2007 de 24 enero. Aprovecho para agradecer al profesor Josep Corbella su amabilidad y generosidad al facilitarme el texto completo de dicha sentencia publicada y obtenida del fondo documental de Aranzadi Fusión.

En su momento el Colegio Oficial de Trabajo Social de Galicia interpuso una demanda por el «acuerdo de la Junta de Gobierno Local del Concello de Ponteareas en sesión de 4 de abril de 2005 por el que se aprobaban las Bases para la cobertura con carácter interino de plazas reservadas para la contratación temporal de personal laboral de dicho Concello».

Como las cosas no son lo que empiezan siendo, sino lo que acaban siendo, señalaré aquellas partes de la sentencia que aunque inquietantes reflejan la realidad de aquel momento y deben motivarnos a desarrollar un pensamiento más pragmático y estratégico, un pensamiento crítico con quienes se columpian en la falacia, definida en la RAE como «Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien». Después de las palabras y grandes declaraciones casi siempre se requiere de la acción que lleva a un resultado. Cuando se pasan años y años repitiendo lo mismo sin lograr ningún movimiento efectivo, ningún cambio, dicen los analistas que no se busca ningún movimiento real y no se quiere cambiar nada. Regla número uno del Trabajo Social y por supuesto del Trabajo Social Sanitario: La verdadera voluntad de cambio.

Pasemos a la sentencia. Escribe el juez en el punto segundo de los Fundamentos Jurídicos:

«La sentencia apelada desestima el recurso contencioso administrativo promovido al entender que el acuerdo recurrido no evidencia arbitrariedad de ningún tipo, que responde a las facultades de autoorganización que a la Administración corresponden y que nada impide a los Diplomados en Educación Social poder acceder al Grupo II, Categoría Asistente Social, en igualdad de condiciones con los Diplomados en Trabajo Social».

Sigue en el punto Tercero.

«Con acertado criterio, el Juez de instancia establece, en la sentencia recurrida, una consolidada doctrina jurisprudencial diferenciando los conceptos de discrecionalidad y arbitrariedad, para concluir, en el supuesto enjuiciado, con la total exclusión de esta última.

Centra dicho Juzgador el debate, como no podía ser de otro modo, sobre la potestad de autoorganización que a la Administración compete. Y en este punto sostiene que la concreción de las titulaciones exigibles para el acceso a determinados puestos de trabajo, al margen de su carácter laboral o funcionarial, ha de responder al denominado perfil de la plaza, pues lo contrario sí implicaría la arbitrariedad aludida.

La normativa reguladora, contenida en el artículo 12 del Anexo del Real Decreto 1420/1991, en relación a la Diplomatura en Educación Social, indica que tales enseñanzas deberán orientarse a la formación de un educador en los campos de la educación no formal (incluidos los de la tercera edad), inserción social de personas desadaptadas y minusválidos, así como en la acción socioeducativa. A simple vista se puede colegir que tales funciones son coincidentes con las de un Asistente social. Por su parte el Real Decreto 1431/1990, en referencia a la Diplomatura en Trabajo Social se muestra más escueto al limitarse a establecer, sin definir las funciones, que tales enseñanzas deben encaminarse a proporcionar una formación adecuada en las bases teóricas y en las técnicas del trabajador social. Idéntico silencio mantiene el Decreto 54/2005 de la Xunta de Galicia que aprueba los estatutos del Colegio profesional recurrente».

La ambigüedad y la falta de precisión son malas compañeras de viaje cuando se pretende una presencia clara y concisa en las organizaciones. Y si no queríamos caldo, pues dos tazas. Sigue la misma Sentencia:

«La alusión al Código Deontológico de la profesión del Trabajo Social, aprobado por la Asamblea General de Diplomados en Trabajo Social, si bien refiere ya unas funciones propias de estos profesionales, carece, como es obvio, del necesario valor normativo fuera del ámbito puramente interno del propio Colegio profesional.

En consecuencia, no concurriendo razón alguna que aconseje excluir del acceso a los puestos de trabajo convocados a los Diplomados en Educación Social, procede, con confirmación de la resolución impugnada, la desestimación del recurso de apelación promovido».

Las cosas hoy seguramente son distintas. El ejemplo busca ilustrar la desembocadura de determinados caminos que no llevan a Roma sino al desastre. Sobra señalarlo pero para evitar caer en el plagio, definido en la RAE como «Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias» los textos reproducidos se han transcrito entre comillas, cursiva y se cita la fuente.

Otro año que se acaba, aunque sea caer en el tópico, les deseo un Próspero año 2017.

Barcelona, 31 de diciembre de 2016 – Dolors Colom Masfret

Felicidades a la Unidad de Trabajo Social Sanitario del CSMA de Granollers de Benito Menni

«En el marco de VII edición de los Premios de Innovación en Gestión de la Unió Catalana d’Hospitals Benito Menni CASM  recibe el primer Premio Innovación en Gestión de pacientes».  Así reza el comunicado oficial del hospital Benito Menni.

Desde el Master Universitario de Trabajo Social Sanitario nos unimos a la alegría por la buena noticia y felicitamos a los integrantes, ellos y ellas, del programa. Es un honor que haya sido Elena Sanchez Echevarría, trabajadora social sanitaria del CSMA de Granollers, y máster en trabajo social sanitario de la primera promoción, quien, junto con la doctora Blanca Navarro coordinadora del CSMA, haya recogido el premio.

El programa premiado Soporte Social en Salud Mental a la Primaria Social y Sanitaria, es un ejemplo de promoción de recursos, servicios y nuevas fórmulas de atención para la asistencia de las personas dentro de este mundo actual sometido a un constante cambio. Un cambio que además se da con rapidez y por ello la acción profesional debe ser capaz de tomar la misma velocidad. El programa también es un ejemplo de trabajo en equipo interdisciplinar en el que el trabajo social sanitario es parte activa y reconocida.

Se ha señalado muchas veces en este espacio que los profesionales tienen la responsabilidad de promover acciones, servicios, programas, que beneficien a las personas atendidas y las ayuden a reconstruir su día a día. El programa premiado ilustra y da contenido a ese discurso ampliamente aceptado que a veces parece difícil de satisfacer en la práctica del día a día.

Los tiempos son difíciles, pero es en tiempos difíciles que el trabajo social en general y el trabajo social sanitario en particular se crecen. El reto de incorporar el trabajo social sanitario a los equipos  y que ello sea la norma y no la excepción sigue ahí, pero programas como el premiado vienen a remover esas zonas de confort que tantas inercias generan.

Felicidades y gracias por la entrega.

Barcelona, 21 de diciembre de 2016 – Dolors Colom Masfret

El trabajo social sanitario de empresa en el sistema sanitario: una línea de intervención profesional para profesionales

Profesionales cuidando de profesionales. Esta es la línea de acción de los trabajadores sociales sanitarios de empresa dentro del sistema sanitario, una línea de intervención poco desarrollada y menos considerada. En este caso la excepción confirmaría la regla.

Hace algunos años, si no falla la memoria a primeros de los noventa del siglo pasado, la compañía SAS (Scandinavian Airlines System) tenía una publicidad con un eslogan que venía a decir algo así como que transportaba a personas de un lugar a otro y no se limitaba a hacer volar aviones. El cambio del enfoque era innovador por lo obvio del mensaje pues en lo primero que uno piensa cuando habla de una compañía aérea suele ser en los aviones.

Ese giro, por otro lado obvio pero que se debía recordar, se materializaba en un entorno social en el que las personas cobraban protagonismo en todas las organizaciones. Las personas eran el motor, el capital humano e intelectual, el centro del sistema, por supuesto el sanitario, todo, se decía, debía girar alrededor de las personas y su entorno. Ciertamente las personas son las que permiten desarrollar los proyectos y las personas son las que los destruyen o arruinan. Un buen proyecto en manos adustas o desaprensivas descarrilará seguro, resistirá un tiempo quizás por la inercia inicial, pero su horizonte es poco prometedor. Al contrario, un proyecto imperfecto en manos tenaces y cuidadosas se encarrilará pudiendo incluso brillar y, desarrollarse con el tiempo.

En el presente se percibe una tendencia a desdibujar a la persona, a reducirla a una casualidad, un ente que podría no estar y si está, de facto, es más convidado de piedra que nada más. La retórica ensalza a la persona pero muchos actos la dejan de lado. Craso error a juicio de quien escribe porque esa tendencia a dejar fuera a las personas con relación a aquello que les afecta, va devaluando el pensamiento individual y crítico, las desmotiva y les roba la autoestima.

Las personas relacionadas con el sistema sanitario, en sus diferentes roles, como pacientes, usuarios, familias, son siempre y deben seguir siendo el centro de gravedad sobre el que pivota el trabajo social sanitario. También el colectivo de profesionales sobre todo asistenciales que atienden a las personas enfermas o en riesgo de enfermar.

Ahora bien, el profesional, pertenezca al colectivo que pertenezca, a veces necesita ayuda porque como persona que es, sus esferas vitales pueden verse afectadas por acontecimientos vitales que interfieren en sus competencias y merman sus habilidades.  ¿Quién mejor que un trabajador social sanitario para prestar servicios de apoyo y ayuda a los profesionales del sistema sanitario sean cuales sean sus dificultades?

Cada profesión lleva en sus mimbres principios y valores que son su ADN, aquello que la hace inconfundible y le da entidad. El trabajo social sanitario nace por un principio de dinámica social que apuesta por ayudar a las personas enfermas a ayudarse, también a sus familias, todo para que la enfermedad no sea motivo de marginación. Siendo la salud un bien tan preciado ¿cómo reforzamos los aspectos psicosociales de los profesionales asistenciales para que su práctica profesional sea la mejor y sirva para ayudar a las personas?

¿Quién se ocupa de los profesionales asistenciales? ¿Quién les ayuda en sus dificultades personales? Seguro que las tienen. ¿Quién ayuda al médico cuyo padre sufre un principio de Alzheimer y se encuentra con los mismos vacíos asistenciales que cualquier otra persona? ¿Quién ayuda al médico que sufre una adicción a los tranquilizantes y sus relaciones familiares se ven altamente afectadas? ¿Quién ayuda a esta enfermera que con sus años de experiencia y conocimiento se ve desbordada por una madre que la manipula y culpabiliza por seguir ejerciendo su profesión? ¿Quién ayuda a esa auxiliar de clínica que acaba de ser madre y sufre por el bebé que debe dejar al cuidado de una tercera persona? El bienestar de los profesionales es esencial para que sus servicios satisfagan las necesidades de las personas a las que atienden.

El sistema sanitario debe velar por el bienestar, salud mental y física, de los profesionales a quienes encarga la atención a las personas enfermas. Un profesional agobiado por problemas personales, familiares, relacionales, económicos se irá desgastando viéndose afectada con seguridad, su actividad asistencial. Ello pone en riesgo a las personas atendidas.

El sistema sanitario tiene en los trabajadores sociales sanitarios un excelente recurso interno para ayudar a los profesionales a resolver sus problemas, sean de la índole que sean, por ello, el trabajador social sanitario de empresa es una figura a potenciar dentro de los equipos médicos de empresa. Nuevas necesidades, nuevos problemas, nuevas respuestas de la mano de nuevos expertos.

Barcelona, 14 de diciembre de 2016 – Dolors Colom Masfret

Los trabajadores sociales sanitarios y la planificación del alta: más de un siglo centrando la atención en la persona

Una de las primeras referencias al «programa de la planificación del alta», data de 1910 y se sitúa en el Hospital de Bellevue en Nueva York. Resulta muy interesante leer cómo se explica el programa mucho antes de ser denominado. Primero llegaba la acción, el procedimiento, después, llegaría el nombre Discharge Planning [La planificación del alta]. Desde su inicio, el centro de gravedad del programa fue la persona enferma y su familia, sus circunstancias sociales, éstas que eran parte estructural de su existir.

En el Hospital de Bellevue, el profesional responsable de este estudio psicosocial de la persona era la trabajadora social hospitalaria. El mismo día en que se producía el ingreso en la sala médica, la entonces trabajadora social hospitalaria, hoy sanitaria, realizaba un estudio de la persona y sus circunstancias sociales e iniciaba un seguimiento diario de sus vivencias, miedos, expectativas, elaboraba el diagnóstico social hospitalario [sanitario] y en base a éste intervenía ayudando a la persona y a su familia en el regreso a su casa. De la evolución y cambios, mantenía puntualmente informado al personal médico y al personal cuidador (hoy enfermería) del hospital.

Estos últimos años la atención centrada en la persona se presenta como si fuera una fórmula novedosa y genuina, una novedad asistencial, cuando en realidad es una práctica que dentro del trabajo social sanitario se viene desarrollando desde hace más de cien años. Es una obviedad. La atención debe estar centrada en la persona. ¿En quién si no? Quizás sea una fórmula novedosa para alguien pero ello no la convierte en novedosa. No lo es para los profesionales del trabajo social sanitario que siempre han centrado su intervención en la persona y su entorno.

Desde finales del siglo XIX se sabe que, además de la enfermedad, las circunstancias sociales de las personas (convivencia, relaciones familiares, autonomía personal, la vocación profesional, el trabajo, etcétera) influyen en gran medida para que después de un ingreso hospitalario el regreso a casa sea un hecho benéfico. Está internacionalmente aceptado por los trabajadores sociales sanitarios que la enfermedad siempre rompe con la dinámica familiar y social, y que muchas veces, para recomponerla, se precisan ayudas y soportes externos a la familia, ayudas profesionales ya sean de carácter temporal o indefinido.

Para muchas personas, la noticia de que pueden regresar a su casa, contrariamente a lo esperado, supone una mala noticia, les desata temores y miedos amplificados al carecer de ayuda profesional en su dimensión psicosocial que les oriente y aliente para afrontar, con la máxima independencia y autonomía, la nueva situación. Ello se traduce en una negativa a regresar a su domicilio. Por ello, informar del alta hospitalaria no basta, es preciso planificarla y los trabajadores sociales sanitarios, por la naturaleza de sus competencias y habilidades son quienes asumen la vertebración de las diferentes intervenciones de los diferentes profesionales, dicho de otro modo, gestionan el caso.

Por ejemplo, se habla con frecuencia de las estancias hospitalarias consumidas por razones no médicas con origen en problemas sociales o generadoras de éstos. ¿Por qué entonces la unidad de  trabajo social sanitario carece de los recursos humanos suficientes para intervenir fehacientemente sobre los aspectos psicosociales de las personas ingresadas? ¿Por qué siguen siendo tan pocos los hospitales que aplican un programa de planificación del alta de acuerdo a los principios y valores originales, ello es realizando un estudio psicosocial a los primeros días del ingreso? Estudio psicosocial, lo cual no se debe confundir con recoger datos sociales.

La mayoría de los criterios de riesgo que pueden influir en que la persona requiera apoyos posteriores al alta hospitalaria, suelen estar presentes en el momento de la admisión, por lo tanto, si realmente se quiere centrar la atención en la persona, es muy fácil: doten a las unidades de trabajo social sanitario de los recursos humanos necesarios para que sistemáticamente puedan realizar un estudio psicosocial de estas personas con circunstancias de riesgo de padecer problemas de alta o problemas en su casa después de una alta hospitalaria.

Cuando se argumenta que los problemas sociales generados a raíz de la enfermedad no son un asunto del hospital, se está reduciendo a la persona a su patología, pero en ningún caso se puede hablar entonces de la gestión centrada en la persona. Es en este punto donde son de agradecer las voces que se unen para reclamar, otra vez, la atención centrada en la persona. Sin embargo, una cosa es reclamar y otra presentarla como novedad.

Para hablar de la atención centrada en la persona se debe establecer un diagnóstico social sanitario de las personas con criterios riesgo entre las primeras 24-72 horas después haberse producido la admisión.

Ello significará que la unidad de trabajo social sanitario pasará de realizar una intervención reactiva, centrada en los problemas, a realizar una intervención proactiva, centrada en las personas y sus problemas.

Barcelona, 28 de abril de 2016 – Dolors Colom Masfret