El Trabajo Social Sanitario en el BOE y algo más

Estos últimos meses he comprobado de nuevo que las administraciones de algunas Comunidades Autónomas siguen instaladas en el discurso obsoleto de que el Trabajo Social Sanitario como tal no existe. Si bien hace unos años no había más que asumir la realidad ahora ésta ha cambiado y es un placer cuando puedo aclarar que ello no es así y para no quedar en la retórica les facilito dos BOE en donde el Trabajo Social Sanitario aparece con todas sus letras.

Resolución de 2 de octubre de 2014, de la Secretaría General de Universidades, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 26 de septiembre de 2014, por el que se establece el carácter oficial de determinados títulos de Grado y su inscripción en el Registro de Universidades, Centros y Títulos.

Resolución de 18 de marzo de 2015, de la Universidad Oberta de Catalunya, por la que se publica el plan de estudios de Máster en Trabajo Social Sanitario.

La importancia de que en el BOE se reconozca y cite el Trabajo Social Sanitario supone grandes ventajas para el desarrollo e implementación de la profesión en el sistema sanitario si bien ello siempre dependerá de los propios profesionales, ellos y ellas,  y su ejercicio.

Nunca antes de 2014, el Trabajo Social Sanitario se había citado en el BOE como disciplina con contenidos académicos propios y especializados, como título oficial. Se puede colegir, entonces, que lo que no aparece en el BOE, aun existiendo, está en el aire, carece de forma jurídica, siendo difícilmente defendible por más manifiestos y declaraciones de intenciones que se reúnan.

A modo de ejemplo para ilustrar dicha afirmación hace unos años el Tribunal Superior de Justicia de Galicia dictó la Sentencia num. 28/2007 de 24 enero. Aprovecho para agradecer al profesor Josep Corbella su amabilidad y generosidad al facilitarme el texto completo de dicha sentencia publicada y obtenida del fondo documental de Aranzadi Fusión.

En su momento el Colegio Oficial de Trabajo Social de Galicia interpuso una demanda por el «acuerdo de la Junta de Gobierno Local del Concello de Ponteareas en sesión de 4 de abril de 2005 por el que se aprobaban las Bases para la cobertura con carácter interino de plazas reservadas para la contratación temporal de personal laboral de dicho Concello».

Como las cosas no son lo que empiezan siendo, sino lo que acaban siendo, señalaré aquellas partes de la sentencia que aunque inquietantes reflejan la realidad de aquel momento y deben motivarnos a desarrollar un pensamiento más pragmático y estratégico, un pensamiento crítico con quienes se columpian en la falacia, definida en la RAE como «Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien». Después de las palabras y grandes declaraciones casi siempre se requiere de la acción que lleva a un resultado. Cuando se pasan años y años repitiendo lo mismo sin lograr ningún movimiento efectivo, ningún cambio, dicen los analistas que no se busca ningún movimiento real y no se quiere cambiar nada. Regla número uno del Trabajo Social y por supuesto del Trabajo Social Sanitario: La verdadera voluntad de cambio.

Pasemos a la sentencia. Escribe el juez en el punto segundo de los Fundamentos Jurídicos:

«La sentencia apelada desestima el recurso contencioso administrativo promovido al entender que el acuerdo recurrido no evidencia arbitrariedad de ningún tipo, que responde a las facultades de autoorganización que a la Administración corresponden y que nada impide a los Diplomados en Educación Social poder acceder al Grupo II, Categoría Asistente Social, en igualdad de condiciones con los Diplomados en Trabajo Social».

Sigue en el punto Tercero.

«Con acertado criterio, el Juez de instancia establece, en la sentencia recurrida, una consolidada doctrina jurisprudencial diferenciando los conceptos de discrecionalidad y arbitrariedad, para concluir, en el supuesto enjuiciado, con la total exclusión de esta última.

Centra dicho Juzgador el debate, como no podía ser de otro modo, sobre la potestad de autoorganización que a la Administración compete. Y en este punto sostiene que la concreción de las titulaciones exigibles para el acceso a determinados puestos de trabajo, al margen de su carácter laboral o funcionarial, ha de responder al denominado perfil de la plaza, pues lo contrario sí implicaría la arbitrariedad aludida.

La normativa reguladora, contenida en el artículo 12 del Anexo del Real Decreto 1420/1991, en relación a la Diplomatura en Educación Social, indica que tales enseñanzas deberán orientarse a la formación de un educador en los campos de la educación no formal (incluidos los de la tercera edad), inserción social de personas desadaptadas y minusválidos, así como en la acción socioeducativa. A simple vista se puede colegir que tales funciones son coincidentes con las de un Asistente social. Por su parte el Real Decreto 1431/1990, en referencia a la Diplomatura en Trabajo Social se muestra más escueto al limitarse a establecer, sin definir las funciones, que tales enseñanzas deben encaminarse a proporcionar una formación adecuada en las bases teóricas y en las técnicas del trabajador social. Idéntico silencio mantiene el Decreto 54/2005 de la Xunta de Galicia que aprueba los estatutos del Colegio profesional recurrente».

La ambigüedad y la falta de precisión son malas compañeras de viaje cuando se pretende una presencia clara y concisa en las organizaciones. Y si no queríamos caldo, pues dos tazas. Sigue la misma Sentencia:

«La alusión al Código Deontológico de la profesión del Trabajo Social, aprobado por la Asamblea General de Diplomados en Trabajo Social, si bien refiere ya unas funciones propias de estos profesionales, carece, como es obvio, del necesario valor normativo fuera del ámbito puramente interno del propio Colegio profesional.

En consecuencia, no concurriendo razón alguna que aconseje excluir del acceso a los puestos de trabajo convocados a los Diplomados en Educación Social, procede, con confirmación de la resolución impugnada, la desestimación del recurso de apelación promovido».

Las cosas hoy seguramente son distintas. El ejemplo busca ilustrar la desembocadura de determinados caminos que no llevan a Roma sino al desastre. Sobra señalarlo pero para evitar caer en el plagio, definido en la RAE como «Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias» los textos reproducidos se han transcrito entre comillas, cursiva y se cita la fuente.

Otro año que se acaba, aunque sea caer en el tópico, les deseo un Próspero año 2017.

Barcelona, 31 de diciembre de 2016 – Dolors Colom Masfret

Muchas felicitaciones a la segunda promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario

Hace unos días se graduaba la segunda promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario. ¡¡¡Felicidades!!!

El pasado 18 de julio, a las 24 horas, se cerraban definitivamente las aulas del Master relativo al periodo 2014-2016.

La adrenalina desatada y acumulada para afrontar el esfuerzo de tantos días impedía conciliar el sueño. Este desvelo, sin embargo, era un magnífico regalo de fin de curso, el mejor colofón. El momento, inmerso en la mitad de una calurosa noche de verano, invitaba a emocionarse viendo cómo ese camino iniciado años atrás, se seguía caminando. Una nueva promoción de trabajadores sociales sanitarios, algunos con mucha experiencia en el sistema sanitario, otros sin haber ejercido nunca, se disponían, por igual a ejercer el trabajo social sanitario tal y como la profesión fue concebida en sus orígenes: primero estudiar a la persona enferma y sus circunstancias, segundo elaborar el diagnóstico social sanitario y tercero diseñar un plan de intervención. Después evaluar.

Ahora, estos profesionales, ellos y ellas, cuentan con el corpus teórico suficiente como para reorganizar sus unidades de trabajo social sanitario de acuerdo a los cánones requeridos por el sistema sanitario y el sistema social pero también defendiendo los requisitos que la profesión les exige. El ejercicio del trabajo social sanitario implica unos principios y valores que no pueden dejarse de lado.

¿Y los recursos? Se preguntará alguien. Los recursos son solo recursos, menuda perogrullada, pero es así de sencillo. Para los trabajadores sociales sanitarios los recursos comunitarios son eso, recursos que ayudan a prestar unos servicios asistenciales, avalados siempre por el diagnóstico social sanitario. Como para los médicos lo es la medicación y también en su caso se apoyan en el diagnóstico médico.

Uno de los logros de Ida M. Cannon (1877-1960), la gran pionera del trabajo social sanitario, fue la implementación de un modelo de diagnóstico integral en el Massachusetts General Hospital de Boston. Ello significaba que cuando la persona ingresaba en el Hospital, en paralelo al diagnóstico médico se elaboraba el diagnóstico social [sanitario] y con ambos se definía el diagnóstico integral. Y los recursos comunitarios eran otro asunto.

Los recursos están al alcance de cualquier colectivo si bien se accede a ellos cuando se cumplen unos criterios previamente fijados objetivamente. Se trata de la necesidad normativa desarrollada por Bradshaw. Sabiendo cuáles son estos criterios se trata de ver si la persona los cumple, o no. Ahora bien, sobre esta sencillez inicial, llega la complejidad de lo humano. La función física no siempre se corresponde con la función psíquica y la voluntad, con las posibilidades del entorno, así pues el factor humano y su contexto, adquiere relevancia. Por ello además de conocer lo físico, lo orgánico, se necesita conocer lo psíquico, lo psicosocial y lo medioambiental.

Es un craso error relacionar el trabajo social sanitario con la tramitación de recursos y ello ha quedado patente a lo largo de todas las enseñanzas del Máster.

A partir de ahora los pasos son de la nueva promoción que se une a la primera. Han sido dos años, en algunos casos uno, en otros tres, dedicados al estudio, años de esfuerzos que parecían interminables. Pero el fin siempre llega y con él un principio. Ese principio significará cambio, eficacia y eficiencia, significará intervenciones profesionales en donde el conocimiento marca cada paso y el profesional es capaz de responder porque aplica el servicio «A»  y no el servicio «B».

Felicidades, estimadas, estimados. Y recordad «Allea jacta est».

Barcelona, 23 de julio de 2016 – Dolors Colom Masfret

Preparando el inicio de la cuarta edición del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario

Inicios y finales se encadenan en el discurrir de los días del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario que desde que fuera aprobado en julio de 2013 nos tiene a todos los implicados, sea como alumnos o docentes, en un torbellino imparable de planes y proyectos nutridos por el placer de conocer, estudiar y ejercer.

En términos aeronáuticos «entramos en pista» para que la segunda promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario levante el vuelo y pueda transformar todo el conocimiento y experiencia ganados durante su tiempo formativo en servicios y prestaciones para las personas atendidas y en programas y recursos para mejorar la optimización del sistema sanitario, también el de servicios sociales. En una época en la que las palabras se desatan e importa poco que queden en el aire, los hechos cobran relevancia y dan credibilidad a lo dicho. Quizás llega un tiempo en el que sea necesario invertir el orden de los factores, primero los hechos, luego las palabras.

En la primera promoción se graduaron treinta y cinco profesionales, en esta segunda, prevista para el próximo mes de julio, rondarán los sesenta. La tercera, dentro de un año, arroja una previsión de cien. Gracias.

El horizonte es otro y esto significa que ha habido movimiento. Un movimiento generador de pequeños cambios en las unidades de trabajo social sanitario de los hospitales y los centros de salud.

Y el movimiento sigue, así que desde hace unos días se ha abierto el acceso al aula de tutoría, sin ningún tipo de compromiso, para la pre-inscripción de quienes constituirán la cuarta promoción.

Se recuerda que se trata de un título oficial, puede verse en la Resolución de 18 de marzo de 2015, de la Universidad Oberta de Catalunya, por la que se publica el plan de estudios de Máster en Trabajo Social Sanitario. Ello ratifica que mientras no cambie la LOPS, este Màster es el primer eslabón para el reconocimiento de profesionales sanitarios. Lo dice la Ley, se necesita un título oficial dentro de estudios de Ciencias de la Salud, hecho que quedo ratificado en la sentencia del ICS.

Estimada Ida M. Cannon, si nos estás viendo, debes ver que aprendimos tu lección: hemos dejado de explicarlo, ya lo estamos haciendo.

Y gracias a todos y todas los que lo hacéis posible. Nunca sobra recordar que este Máster se edifica con el esfuerzo de una multitud y ello nos hace responsables ante la sociedad civil y la comunidad profesional.

Barcelona, 11 de mayo de 2016 – Dolors Colom Masfret

El trabajo social sanitario apoyado en el conocimiento científico: de las reacciones a las decisiones estratégicas

¿Cómo llegamos a las conclusiones que llegamos? ¿Nos apoyamos en un ejercicio racional? ¿Buscamos (en literatura científica) experiencias similares en las que afirmarnos? O sin más, damos rienda suelta a aquello que nos parece lo mejor sin haber analizado detenidamente pros o contras. Una cosa es reaccionar a algo y acertar, y la otra es decidir en base a información veraz.

Uno de mis primeros aprendizajes cuando estudiaba la carrera fue que antes de empezar a elaborar un trabajo o ejercicio, debía buscar en literatura científica, leer lo que se había escrito, y tomarlo en consideración, siempre citando la fuente. Como consecuencia de ello aprendí lo importante que era publicar las experiencias cuando estas tenían algo nuevo que aportar o ayudaban a revalidar tesis anteriores, o ampliaban conocimientos, o abrían nuevos horizontes. Las publicaciones científicas, por su naturaleza, van ampliando las miras de los profesionales que se benefician de la experiencia de otros que antes pasaron por donde ellos se encuentran, investigaron y se decidieron a divulgar su experiencia. También apuntan a nuevas realidades y modelos.

Cuando nuestras acciones se basan únicamente en nuestras experiencias personales, no estamos actuando como profesionales, porque la profesión implica apoyarse en una disciplina y la disciplina supone el conocimiento de asignaturas que nos ayudan a conformar nuestro universo teórico que son los mimbres de la mejor práctica. Un profesional que no lee sobre lo que se publica con relación a su campo de trabajo viene a ser alguien disfrazado de profesional porque el profesional, el que lo es de verdad, se nutre de las experiencias y conocimientos de otros profesionales. Por supuesto reconoce a los otros autores y no juega al plagio.

Muchas de las actividades que acontecen detrás de un letrero donde pone «Servicio de Trabajo Social Sanitario» están muy lejos de cumplir con los requisitos que dicha denominación exige basados en la disciplina y su presencia en el sistema sanitario. Por ejemplo: tener definidos los procedimientos y los protocolos propios de trabajo social sanitario diferenciando claramente la fase de investigación o recogida de datos, la fase diagnóstica y la fase de intervención; disponer de un sistema de información actualizado y asumido por todos los profesionales de la zona o área;  saber definir los servicios que se prestan, enfatizando en la palabra servicio y no confundirlo con un listado de actividades; evaluar periódicamente la información que se va obteniendo y transformarla en propuestas viables y medibles; supervisar los actos profesionales; concienciar al resto de profesionales para que asuman el modelo biopsicosocial; liderar movimientos sociales en pro del bienestar, etcétera. Éstas son solo algunas de las responsabilidades que acarrea el ejercicio de trabajo social sanitario.

Es cierto que se ayuda a las personas, pero en el siglo XXI necesitamos otras fórmulas de atención de manera que ésta no quede únicamente en manos de la persona que debe pedir la ayuda. La prevención implica adelantarse. Sabemos que la percepción de necesidad varia de una persona a otra y a veces, cuando se percibe la necesidad puede ser tarde.

Dicho esto, si existe, al alcance de los profesionales, una dimensión capaz de germinar su propia transformación y desarrollo, es la del conocimiento científico. Es a través del conocimiento, generándolo, transmitiéndolo y aplicándolo que los profesionales ganan pericia y experiencia, y sus pasos se tornan los adecuados, beneficiando a las personas que atienden y por ende a la comunidad en la que habitan.

El profesional, por definición comente menos errores que cualquier persona actuando instintivamente. Lo siguiente es que ese conocimiento llegue a las personas. En el caso del trabajo social sanitario ese conocimiento se debe organizar d manera que a través de sus teorías se vayan diluyendo las realidades adversas.

Por primera vez en su historia el trabajo social sanitario cuanta con los resortes académicos y universitarios que desde Estudios de Ciencias de la Salud dan forma a una profesión cuyos profesionales llevaban años hambrientos de conocimiento y, a la vez, hastiados de retóricas obsoletas y vacías de contenido.

En este momento, con más de cien alumnos debatiendo, proponiendo, reflexionando, puedo decir que el Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario, a fecha de hoy único en el mundo, está resultando un revulsivo a la atonía que nos ha estado acompañando en los noventa y principios del dos mil. El ejercicio de aprender a través de las lecturas, de la dialéctica, de la observación directa, de la investigación aporta esa gran diferencia entre el trabajador social graduado (generalista) y el trabajador social sanitario master (especialista). Estos últimos años el trabajo social sanitario, desde la universidad, se expande y crea una nueva dimensión empírica sobre la que desarrollarse y repensar las líneas estratégicas de los servicios de trabajo social sanitario del futuro.

Barcelona, 25 de noviembre de 2014 – Dolors Colom Masfret

III Encuentro de alumnos, consultores y amigos del Trabajo Social Sanitario: 3 de octubre de 2014

Para el próximo 3 de octubre celebraremos en Barcelona, si todo sigue el plan previsto, el «III Encuentro de alumnos, consultores y amigos del Trabajo Social Sanitario». Un encuentro relajado en donde lo que importa es la conversación, el contacto con el otro, el compartir vivencias, experiencias, el descubrir algo  nuevo relacionado con el trabajo social sanitario: un libro, un artículo, una investigación…

Este año, lo celebraremos con la fuerza y el optimismo, el impulso y la motivación que supone para muchos de nosotros la puesta en marcha del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario.

Si bien cada año este Encuentro tenía lugar en el mes Junio, lo hemos pasado a Octubre porque lleva sorpresa incluida y las fechas son las fechas. No nos podemos adelantar porque si bien somos amantes de la ciencia, también nos seducen los misterios que no somos capaces de explicar, así pues, las sorpresas a su debido momento, durante la celebración del Encuentro, para no despertar a la fatalidad.

La canícula del verano que nos sumergió en un agradable letargo mental, físico, existencial, la tranquilidad de haber dejado atrás los dos primeros semestres, se retira lentamente. Está dejando paso a los primeros frescores que anuncian el otoño, las primeras lluvias están agitando el palio celestial, y con ese cambio de ambiente las inquietudes intelectuales y profesionales vuelven a bullir. Y mientras esto ocurra, los profesionales seguirán desatando vida profesional.

El curso académico empieza con todos los propósitos de aprender más y más. La actitud de aprender, de conocer, nos convierte en insaciables. Alguien hablaba, del «Placer del Conocer». El deseo de aprender nos ovilla a alumnos y consultores y, porque el espacio del Master lo permite, nos nutre y retroalimenta sabiendo que los pasos dados nos permiten los pasos que daremos en ese camino que nos obliga a caminarlo.

Sin duda este Master, está siendo una de las mejores experiencias vitales en donde los agobios por alcanzar los retos, desembocan siempre en la satisfacción del reto alcanzado  con el esfuerzo personal de cada uno, de cada una.

Si lo desean pueden consultar el Programa del III Encuentro o solicitarlo al  correo-e < c_salut@uoc.edu  > y mientras queden plazas bienvenidos sean.

Barcelona, 17 de setiembre de 2014 – Dolors Colom Masfret

Los trabajadores sociales sanitarios y los nuevos «charlatanes»

«Los trabajadores sociales [sanitarios] deben conocer suficiente los medicamentos como para no dejarse engañar por charlatanes». Este era una de los puntos tratados en conferencia What of medical diagnosis should the social case worker know and apply? La impartió Richard C. Cabot en la National Conference on Social Welfare en 1917.

Si bien los «charlatanes» de los que hablaba el Dr. Richard C. Cabot eran los vendedores de brebajes medicinales, seres sin escrúpulos que aprovechándose de la ignorancia de las gentes enfermas y de sus deseos de vivir les vendían curaciones de mentira, sacándoles de paso algunos dineros, los «charlatanes» de este siglo XXI mantienen el esquema pero no son precisamente vendedores de pócimas crece pelo, o cremas come grasa, o píldoras cúralo todo que mantienen la eterna juventud.

Estos últimos años ha surgido una nueva generación de «charlatanes» que se han ido colando en entidades como asociaciones, fundaciones, colegios profesionales, consejos generales, agrupaciones, partidos políticos, etcétera. Así, perfectamente apoltronados, con el disfraz del «sin ánimo de lucro» no buscan más que el beneficio personal. La tela que nos venden es puro papel mojado. Son «charlatanes» que reclaman, aparentemente, servicios para la ciudadanía, justicia social, estatus profesional, pero sirven a sus intereses y se olvidan de lo que imprime el trabajo social.

Recuerdo hace unos años que un accionista de una empresa de radiología que a su vez ejercía de traumatólogo en un importante hospital privado, del cual también era accionista, hablaba a los nuevos médicos de su equipo sobre el valor de que los pacientes se fueran satisfechos a su casa y con la sensación de haber recibido la mejor atención. Nadie podía objetar una coma al discurso pero sí a la intención. El chirrido llegaba cuando esta satisfacción de los enfermos, pasaba únicamente por la radiografía. Decía: «Todo enfermo saldrá con su radiografía bajo el brazo, no podemos escatimar en radiografías, no quiero que nadie se enfade porque no se le ha hecho una radiografía». Moraleja: conviene ver más allá de las palabras y lo que encierran, cabe ver lo que pretenden, lo que se puede derivar de ellas.

Si alguien gestiona un holding de residencias para personas mayores con dependencia es obvio que relatará los beneficios de la vida en residencia y si el servicio es de calidad y contempla a la persona atendida en su totalidad, no hay argumentos para negarlos. De igual forma, si alguien gestiona un holding de empresas de atención a domicilio, relatará los beneficios de seguir en la casa. Y como en el caso anterior, si el servicio es de calidad no hay argumentos para negarlos. Pero de ahí a proponer una sola línea de atención basada la línea particular del negocio de uno cuando sabemos de sobra que la complejidad de lo psicosocial reúne a muchas líneas… esto ya es otra cosa y se escribe diferente.

A priori, lo mejor para la persona no está escrito, no es mejor uno u otro servicio. Es la persona que lo necesita la que se inclina por uno o por otro, de acuerdo a su particular punto de análisis y comprensión de su situación concreta. No porque sea mejor o peor, sino porque es lo que más le conviene y se ajusta a su realidad. Los profesionales, salvo que suponga un riesgo para ella o para los otros, respetamos y acompañamos sus decisiones, la apoyamos. Así que cada tipología de ayuda, tendrá argumentos válidos que se ajustarán a las personas y a sus propios intereses pero sobre todo a sus propias necesidades. Los trabajadores sociales sanitarios gestionamos la variabilidad.

Los trabajadores sociales sanitarios ayudaremos a las personas enfermas, a sus familias a reconocer la demagogia de los nuevos «charlatanes» para evitar falsas esperanzas.

Si alguien amparándose en un título universitario, defiende unos servicios frente a otros y se olvida de que primero estudiamos las necesidades de la persona, está quebrantando uno de los principios del trabajo social en general y por supuesto del trabajo social sanitario en particular: la autodeterminación de la persona, le niega su unicidad, y lo que es peor, le niega la ayuda de acuerdo al diagnóstico social sanitario que es el que permite desbrozar todas las incógnitas al respecto. No somos adivinos, somos profesionales, no buscamos acertar el diagnóstico, lo desarrollamos racionalmente y lo acotamos a la realidad de la persona.

Desde el trabajo social sanitario no manipulamos a las personas en favor de uno u otro servicio, las ayudamos a que se ayuden, a que ellas mismas puedan decidir si para su situación particular, en ese momento en concreto, es mejor tal o cual recurso. ¡Ojo! Se habla de recurso, no confundamos el recurso utilizado con el servicio prestado, siempre mucho más amplio y donde el trabajo social sanitario establece la diferencia con otras profesiones.

Y más que nunca, debemos ser capaces de escuchar en vez de oír, de mirar en vez de ver, no nos dejemos engañar, ayudemos a las personas que atendemos a relativizar los mensajes de los nuevos «charlatanes» que se hacen hueco en los medios no precisamente por su currículo académico.

Puesto que esto irá a más, debemos mantenernos en alerta para que nosotros mismos no seamos pasto de estos nuevos «charlatanes» con lo cual implicaríamos rápido a las personas que atendemos. Debemos ayudar a las personas a que escuchen, a que miren para sean ellas mismas las que eviten el engaño.

Barcelona, 22 de agosto de 2014 – Dolors Colom Masfret

Que seamos los únicos no nos convierte en líderes, ser los mejores sí

El «liderazgo», un concepto desgastado en lo discursivo e ideológico pero valorado y aclamado en la praxis es una de las actitudes que desarrollamos en los alumnos del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Entre los objetivos del equipo docente y técnico, está que los alumnos a los que formamos se conviertan en los mejores dentro de su ejercicio profesional y que la aplicación del conocimiento adquirido, contribuya a incrementar las cotas de bienestar y salud de la población. En paralelo, aspiramos a que esta competencia se les reconozca dentro el sistema sanitario. Otra meta, además, es que los alumnos del Master sientan la responsabilidad otorgada por su saber y que, consecuencia de ello, desarrollen los recursos propios (intelectuales, comunicativos, teóricos…) para ejercer este liderazgo en sus respectivos lugares de trabajo. ¡Fuera complejos!

El desarrollo de líderes en el siglo XXI requiere que éstos se apoyen en los medios adecuados para que su acción sea correcta y ética. Los tiempos que vienen no serán tiempos de discursos que están todos dados, no serán tiempos de promesas que están todas hechas, serán tiempos de acción, de movimiento constatable, pero no de cualquier acción ni de cualquier movimiento, solo valdrá el que corresponda, el adecuado, como la llave corresponde a la cerradura. Cada realidad requiere intervenciones concretas y los trabajadores sociales sanitarios de Master se están formando para diagnosticar cada una de estas realidades individuales y comunitarias. No nos importan los problemas, nos importan las personas que sufren los problemas, cómo los resuelven, lo señaló Helen Harris Perlman.

No se trata de juntar rotos con descosidos,  ni el hambre con las ganas de comer, se trata de que las personas sean parte activa, real, no a modo de lema, y sientan también su responsabilidad, en lo que respecta a su salud y la de su familia, se refiere.

Sin duda, si existe una profesión que desarrolla esta responsabilidad personal es el trabajo social sanitario.

Ello, no porque sí, sino porque detrás de los profesionales bulle una formación que integra, racionalmente, lo social con lo sanitario tanto en lo individual como en lo comunitario. Detrás de cada profesional se encuentra un conocimiento que le permite discernir circunstancias, más que adivinarlas, y actuar sobre ellas para transformarlas, más que maquillarlas o esconderlas debajo de la alfombra de la burocracia. Algunas profesiones, el trabajo social sanitario es una de ellas, se desparraman sobre el todo, no son una sola acción actuando sobre una sola circunstancia. Por su naturaleza, no pueden ser uno, igual que un bodegón no es el pan, o la manzana, o la fuente de uvas, o las ciruelas… el bodegón es todo el conjunto de los elementos que lo componen. La naturaleza del trabajo social sanitario lo lleva a penetrar en lo laboral, lo familiar, lo relacional, la salud por supuesto, lo económico, los temores, las fortalezas, los anhelos… etcétera.

La combinación que en su saber empiezan a atesorar los trabajadores sociales sanitarios formados en el Master, también en el Postgrado, les permite situarse en la vanguardia profesional, innovando y promoviendo a las personas respetando su propia idiosincrasia y evitar a la vez que las organizaciones pierdan el Norte.

El hecho de que no haya otra oferta formativa oficial y reconocida en Estudios de Ciencias de la salud, ni en España, ni en Europa, ni en el Mundo, podría envanecernos a los que zarpamos en este barco y hacernos caer en la pretensión de que el Master por su unicidad, es la cuna de los nuevos líderes del Trabajo Social Sanitario.  Ni mucho menos. Para ello no es necesario ser únicos, si no ser los mejores.

El sistema universal por antonomasia es el sanitario pues todo individuo cuenta con un equipo de atención primaria de referencia, un equipo formado por profesionales de la medicina, de la enfermería y del trabajo social sanitario. Cuando los equipos están incompletos, que los hay, es responsabilidad de los otros miembros velar para lograr su completitud. No vale jugar a la multifunción, ni al pluralismo, ni al «no importa quien lo haga», porque sí que importa. Cada profesional se ha formado para una profesión determinada y si bien debe tener conocimiento sobre las otras dimensiones de la persona (el médico, la enfermera, sobre lo social y el trabajador social sanitario sobre lo médico) no puede intervenir sobre ellas. No debe, porque entonces damos entrada a los charlatanes, o a los vendedores de pócimas.

Felicidades a las alumnas y alumnos del Master que con su esfuerzo han llegado al ecuador de esta formación, hace poco inimaginable, que a día de hoy, después de dos semestres puedo decir, en muy poco tiempo, cambiará el panorama nacional, europeo y mundial. Lo puedo decir porque su evolución como estudiantes es real. Con sus particularidades, ninguno de ellos y ellas, son los mismos que empezaron en octubre o marzo. No queremos que sean los únicos, queremos que sean los mejores para que lideren con inteligencia los nuevos y buenos tiempos que esperan a la profesión y con ello al bienestar y salud de las personas.

Barcelona, 23 de julio de 2014 – Dolors Colom Masfret