Abierta la matrícula para quinta edición del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario

Hace unos días se abrió la matrícula para el inicio, en octubre próximo, de una nueva edición del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario (MUTSS). De nuevo se desborda el ajetreo que supone el principio de un curso académico, la quinta edición, y se mezcla con el ajetreo del ir acercándose al final de otro curso académico, el correspondiente a la cuarta edición.

Se hace extraño tomar conciencia de que las promociones del MUTSS se van sucediendo unas a otras como si el máster siempre hubiera estado ahí. Una promoción tras otra, va borrando los esfuerzos que lo posibilitaron y dan paso a las múltiples posibilidades de crecimiento profesional con un futuro prometedor.  Y así es como pacientemente, las marmitas del tiempo van tejiendo la sábana del pretérito y convierten en historia un tiempo que pasó, que era distinto, un tiempo en el que el reclamo de la formación especializada en trabajo social sanitario copaba la mayoría de los eventos profesionales.

Este presente es posible gracias a las voluntades y los anhelos de muchos profesionales, ya sea en su rol de profesor o de alumno, pero siempre dentro del círculo virtuoso de aprender y enseñar, enseñar y aprender.

La generación de conocimiento es mucho más dificultosa que la generación de opinión. La primera requiere de tiempo, paciencia en la observación, validación de las hipótesis, tenacidad, repeticiones, frustraciones, la segunda poco más que tenerla y poderla volcar en cualquier lugar. .

Que el tiempo pasa rápido es una expresión cristalizada en tópico pero no deja de ser una realidad. Por Sant Jordi  me topé con un fragmento de Esopo, 620 aC. 560 aC., lleva por título El pastor y el mar lo tome prestado al filósofo para felicitar el día del Libro y la  Rosa a los alumnos. Dice:

“Un pastor que cuidaba su rebaño en las costas, veía al mar muy calmado y suave, y planeaba con hacer un viaje de comercio.

Entonces vendió todo su rebaño y lo invirtió en un cargamento de dátiles, y se echó a la mar. Pero vino una fuerte tempestad, y estando en peligro de hundirse la nave, tiro por la borda toda la mercancía, y escasamente escapó con vida en la barca vacía.

No mucho tiempo después cuando alguien pasaba y observaba la ordenada calma del mar, él le interrumpía y le decía:

-De nuevo está el mar deseando dátiles y por eso luce calmado.

Nunca generalices conclusiones basándote en un solo suceso.

Los buenos actos siempre son recompensados.

En, www. epdlp.com

Os esperamos en el curso académico 2017-2018.

Barcelona 11 de mayo de 2017 – Dolors Colom Masfret