Hoy 11 de Abril es el día del Trabajador Social Ecuatoriano: Felicitaciones desde el Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario

Felicidades amigas y amigos, trabajadores sociales y trabajadores sociales sanitarios de Ecuador. En especial los trabajadores sociales sanitarios del Hospital Eugenio Espejo y otros con los que acabamos de tener un encuentro virtual, online, pero como siempre, cálido y afectuoso. La distancia, considerable, no nos ha arrebatado el placer de vernos ni el debate profesional. Los profesionales que siguen este blog, ellos y ellas, en algún momento se unirán también a su celebración.

Nos hemos reunido profesionales de trabajo social sanitario del Hospital Eugenio Espejo, autoridades del  Departamento de Normatización del Ministerio de Salud Pública, Trabajadoras Sociales del Seguro Social, de la Policía, del Hospital Militar, de Solca y de cada hospital del Ministerio de salud.

Ha sido un placer felicitarles y unirme a su Día del Trabajo Social, fecha en la cual se promulgó la Ley de Ejercicio profesional, con la videoconferencia sobre la «Planificación del alta social y el Proceso». Para resumir, hemos tratado «El procedimiento de la planificación del alta hospitalaria y los servicios prestados desde el trabajo social sanitario, subrayo servicios, no recursos, que siempre se apoyan en un diagnóstico social sanitario previo».

El recorrido a veces parece muy largo, sinuoso, difícil de seguir. Los obstáculos nunca faltan en nuestra profesión, eternamente cuestionada por individuos que quieren transformarla, por interés o por ignorancia, en otra cosa. Algunos parece que desean devolverla a los años de la caridad y no les interesa para nada que investiguemos y sobre los resultados proponer fórmulas asistenciales nuevas para que este Estado del Bienestar, tan distinto según las naciones, tenga en todo el mundo la misma finalidad, «ayudar a las personas a ayudarse» y con ello convertirlas en las protagonistas de su propio desarrollo. Las ayudas no pueden generar dependencias extrañas de instituciones y organizaciones que, con voluntad o sin ella, limitan las vidas de quiénes las reciben.

Los trabajadores sociales sanitarios transitamos por ahí. Andando lo que hay que andar, si no desfallecemos, llegaremos a donde vamos: a que el trabajo social sanitario sea reconocido como una profesión y un instrumento profesional de desarrollo individual y por ende, de desarrollo social. Lo importante es el avance, el evitar el estancamiento, el no distraerse con los espejismos que se aparecen en el desierto intelectual en el que vivimos. Lo importante es el adaptarse, la lección, una de las muchas que nos dejó Charles Darwin atraído por su tierra y el archipiélago de las Galápagos. Uno de sus muchos legados se puede resumir muy sucintamente como que «Sobreviven las especies capaces de adaptarse a lo  nuevo, no las que están adaptadas».

Al cambiar la palabra «especies» por la palabra «profesión» se puede colegir que las profesiones, de la mano de sus profesionales, también están sujetas a una selección natural que puede llevarlas a su desaparición. El trabajo social, el trabajo social sanitario no está exento de riesgo si no somos capaces de adaptarlo a las nuevas realidades y, como profesionales superarlas mediante el método científico y evitando caer en la opinión, puesto que si de opinión se trata, cada cual tiene la suya. Es muy distinto contar con la capacidad de adaptarse, superarse, no perderla, que estar adaptado, ahora se dice «vivir en la zona de confort».

Recordemos nuestras funciones, las que nos asignó el Dr. Cabot cuando pensó la profesión: la prevención, la investigación, la docencia y la asistencia.

Acabamos de tener el encuentro virtual, es la tarde para ustedes en Quito, es negra noche para mí en Barcelona. Pero ahora nos queda el sabor de lo vivido, lo hablado, lo sentido, lo debatido y experimentado con relación al trabajo social sanitario.

Gracias por su invitación y de nuevo Feliz Día del Trabajo Social en Ecuador.

Barcelona (con el alma en Quito), 11 de abril de 2017 – Dolors Colom Masfret

I Curso Internacional de «Trabajo Social Sanitario» en Quito, Ecuador

A Pilar Ruales Rivadeneira y a todo el equipo de Trabajo Social Sanitario del Hospital de Especialidades del Eugenio Espejo de Quito, Ecuador, gracias por vuestro afecto y el regalo de estos fantásticos días que hemos compartido

Pasan pocos minutos de la una del mediodía en Quito, en Barcelona pasan algunos minutos de las siete de la tarde. Gracias a Pilar Ruales que tuvo un sueño, el de organizar este I Curso Internacional de Trabajo Social Sanitario, y lo persiguió hasta lograrlo, las dos ciudades han quedado hermanadas y con ellas muchas más, tanto por parte de Ecuador, como por parte de España porque esto no ha hecho nada más que empezar.

Los pasados días 10, 11 y 12 de diciembre tuvo lugar en el salón de actos del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo de Quito, el I Curso Internacional de Trabajo Social Sanitario, una nueva semillita para que la profesión siga recuperando presencia en las instituciones y para que la mirada del Trabajo Social Sanitario sea la mirada que da relieve, da perspectiva a las realidades sociales de las personas enfermas que debemos tratar pero sobre todo ayudarlas a prevenir. La «prevención» y la «educación social y sanitaria» son dos de las funciones básicas del Trabajo Social Sanitario desde que el Dr. Richard C. Cabot pensara la profesión como una nueva profesión que atendería los aspectos sociales y psicosociales de las personas enfermas y de sus familias.

En este I Curso, bajo el lema «Calidad de servicio e innovación profesional» todos los profesionales congregados hemos compartido experiencias, conocimiento, dudas, afectos, inquietudes, resultados de nuestras intervenciones profesionales, pero sobre todo, hemos visto que hay que plantarle cara al mal tiempo que la profesión está viviendo, plantarle cara con el conocimiento habido, con el conocimiento que a través de la investigación estamos generando. No son tiempos para lamentarse, las personas enfermas, sus familias, las comunidades en las que viven, necesitan trabajadores sociales sanitarios, no burócratas de lujo, necesitan profesionales que las atiendan y las vean como personas, no como problemas que éstas personas sufren por la presencia de la enfermedad. El ángulo es muy distinto, es diferente ver a las personas con problemas que a los problemas de las personas, o lo que es peor, personas y familias problemáticas.

Esta semillita plantada en Quito, favorecida por el clima de esta maravillosa tierra, por el afecto y ganas de sus profesionales, ha empezado a brotar con multitud de proyectos conjuntos para reunir a profesionales del Trabajo Social Sanitario de ambos países de Ecuador y de España, y otros países latinoamericanos, también invitaremos a Portugal desando que se añada a esta nueva realidad. Somos profesionales a los que nos mueve la profesión porque sabemos ver el gran potencial que supone para la sociedad en general, para las personas enfermas y sus familias en particular, para la optimización del sistema sanitario y los pocos recursos disponibles.

No hace ni veinticuatro horas que acabo de llegar de esa maravillosa ciudad ecuatoriana en donde el tiempo cambia de un momento a otro y los colores parecen salir corriendo al encuentro de uno para abrazarlo en cualquier avenida o callejuela. Una ciudad en la que se mezclan olores de verde, olores de flor, con olores de lluvia y viento, músicas… Quito es una ciudad bellísima que se hace y deja amar nada más poner los pies en cualquiera de sus avenidas, en cualquiera de sus callejuelas. No puedo más que decir gracias queridas amigas, gracias queridos amigos de Quito, de este fantástico país que es Ecuador, por estos días en que hemos sabido combinar conocimiento con ocio, incluidas serenatas. Un pedacito de mi alma seguirá callejeando eternamente por Quito.

Barcelona, 18 de diciembre de 2013 – Dolors Colom Masfret