Teletrabajo Social Sanitario, Big Data e innovación

El concepto de Big Data forma parte del lenguaje habitual de los medios de comunicación de masas pero también de los medios y organismos profesionales.

En  su ejercicio profesional, sobretodo en el plano asistencial, los trabajadores sociales sanitarios tanto de los hospitales como de los centros de salud, son depositarios de grandes cantidades información psicosocial de las personas enfermas que atienden y a la vez se convierten en parte de la información que manejan estas mismas personas en sus redes sociales. Uno siempre forma parte de alguna estadística, ya sea por estar, o por no estar. En aras a afrontar competentemente este futuro inmediato en el que los datos totales serán la base de la acción y de la toma de decisiones, desde las Unidades de Trabajo Social Sanitario se deben identificar los que son susceptibles de satisfacer las necesidades del Big Data para analizarlos bajo los mismos criterios que se analizan en otros campos. Las esferas vitales de la persona que conforman el diagnóstico social sanitario son una base de información excelente y fidedigna para vincular el trabajo social sanitario a los modelos de análisis del Big Data.

La gestión e interpretación  de grandes cantidades de información más allá de los datos evidentes y clásicos contenidos en la mayoría de historias de trabajo social sanitario, ello es incluyendo otros dispositivos, es un reto para la mayoría. Piénsese en plataformas digitales de salud capaces de generar algoritmos que permitan a los profesionales ayudar de manera más precisa a las personas enfermas, a su familia, a su entorno inmediato, incidir en su comunidad, diseñar recursos capaces de cubrir necesidades prestando ayudas de diferente complejidad asistencial. La motivación de la autonomía y la promoción de la salud de las personas enfermas o relacionadas con la enfermedad, supone ayudarlas en la justa medida que las permita ayudarse. Todo ello se da generando grandes cantidades de datos de los cuales no siempre se tiene conciencia pues exceden a los sistemas de información tradicionales.

La aplicación de modelos de Big Data en trabajo social sanitario supondrá un salto cuantitativo pero sobre todo cualitativo en la gestión de un presente cuya dinámica social proyectará realidades futuras interpretables profesionalmente. Indicará tendencias que evitaran errores en la planificación de apoyos. Ayudará a conocer más a cada persona, con sus particularidades.

En el ejercicio de sus funciones, los profesionales del sistema sanitario se convierten en grandes generadores de información en el área médica, psicológica, social, demográfica, una riqueza de datos cuyo análisis siguiendo modelos de Big Data, supondrá un avance en cada una de ellas, la asistencial, la preventiva, la investigativa, la docente, la gestión clínica y al promoción e información de la salud.

El cálculo de los días de estancia según grupos de diagnóstico que se trataron en los GRD (Grupos Diagnósticos Relacionados) fue una de las primeras experiencias, en bruto, de Big Data, relacionadas con el sistema sanitario y su gestión eficaz. En bruto porque la información estaba localizada, cosa que hoy además, está contenida en los diferentes dispositivos de las personas.

Las plataformas de salud son un hecho. En muchos casos, cuando el espacio es un límite (por ejemplo, vivir lejos y el acudir al centro de salud o al hospital se convierte en un problema) y el tiempo es un impedimento, (por ejemplo cuando los horarios de visita son incompatibles con la vida de uno), las plataformas digitales para el desarrollo del teletrabajo social sanitario son una alternativa inclusiva que, en beneficio de las personas, sustituirán las formas clásicas de la asistencia que sin proponérselo, con su organización actual, pueden resultan excluyentes. Véase sino la falta d asistencia a las consultas. La era digital, el internet de las profesiones, muestra horizontes llenos de nuevas posibilidades para las personas que necesitan ayudas y apoyos, también para los trabajadores sociales sanitarios que están en disposición y capacidades para prestarlos.

Cada vez es más frecuente encontrar a personas enfermas y familias que utilizan plataformas de salud y tecnologías de comunicación digital para consultar problemas a los profesionales que les atienden. Si uno escribe «apps de salud» en cualquier buscador, se encuentra una devolución ingente de entradas. Es evidente.

Las TIC suponen un cambio de paradigma dentro del sistema sanitario y del proceso asistencial, no solo en la vertiente médica y de enfermería, también en la vertiente relativa al trabajo social sanitario y por ello la UOC, la primera Universidad online y líder mundial en la formación de trabajadores sanitarios, innova y lidera experiencias docentes que satisfagan las nuevas necesidades de las personas afectadas, de los profesionales y de la institución sanitaria en la era digital.

Barcelona 18 de mayo de 2017 – Dolors Colom Masfret

Llega el año 2016 y sus posibilidades, ¿nos vamos acercando al reconocimiento de profesionales sanitarios?

La dinámica que nos envuelve en el día a día provoca pequeños cambios que a su vez van transformando realidades y creando nuevas circunstancias favorecedoras de la consolidación de los objetivos.

La imaginación recorre mundos que en la realidad, cuando se camina por ellos, requieren tiempos, paciencia, siembra y cuidado de los pequeños brotes, también soportar las frustraciones cuando éstos no llegan a la madurez. Pero el camino debe seguirse caminando sin desfallecer, al contrario, perseverando y aguantando.

En ese andar hasta el reconocimiento del trabajo social sanitario como profesión sanitaria, el azar nos ha llevado a un nuevo escenario muy posibilitador. No quiero adelantarme ni quiero ponerme misteriosa, pero este final de año,el año en que se graduó la primera promoción del máster, el año en que se cumple un siglo de las palabras de Abraham Flexner,  creo que se merece esos destellos de ilusión y realidad que permiten escribir con cierta certeza que creo que no estamos lejos del ansiado reconocimiento. Hablo siempre desde el Master y desde los estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, no desde ninguna otra entidad u organización.

Ciertamente los escenarios deben analizarse desde muchos ángulos y los pasos a dar también forman parte del camino pero hay nuevas circunstancias.

Desde el año 2008, en los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC estamos avanzando en este sendero que nos llevará a este reconocimiento de profesionales sanitarios. Hoy por hoy la realidad y las posibilidades pasan por el Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario y por eso, algunas noticias nos han puesto manos a la obra. No podemos vender el pan antes de cosechar el trigo que antes habremos sembrado, pero creo que el PAN está muy cerca.

Es cuestión de tiempo, eso lo venimos diciendo desde hace años. Ahora, con el Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario, quizás sobra a estas alturas recordar que es un título oficial, pero por si acaso, con este título oficial, este año en el seno del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se han dado algunos cambios que nos permiten ver ese reconocimiento más próximo.

Desde la UOC confiamos, no por el camino de la fe, sino por el camino de los hechos y su relevancia, que en el 2016 podamos cerrar este asunto.

En el siguiente post ampliaré la información pero no podía acabar este año sin compartirlo con los profesionales que nos siguen.

Desde Estudios de Ciencias de la Salud, el equipo del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario, les deseamos un muy buen final de 2015 y una buena continuación para el 2016, año de logros.

Barcelona, 15 de diciembre de 2015 – Dolors Colom Masfret

Enhorabuena a la primera promoción del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario: ¡Ahora sí! Allea jacta est

Es un sábado por la mañana, un sábado caluroso, un sábado dulce que bajo un palio azul brillante y denso, deja escapar los mejores augurios para el trabajo social sanitario. Para mí, no voy a esconderlo, es un sábado soñado en un escenario imaginado infinidad de veces y, tampoco lo voy a negar, infinidad de veces derrumbado, hasta que por fin, se ha materializado, se ha hecho realidad. ¡Ahora sí!

El pasado jueves 16 d julio a las 22:22, bajo una noche cargada de estrellas, anotaba la última nota. El master había llegado a su fin y así, mi sueño tantas veces derrumbado, tomaba cuerpo y se alzaba de la manera más hermosa, con un corpus teórico que se transformaba en práctico de la mano de los nuevos especialistas en trabajo social sanitario. Un corpus teórico que a partir de ahora, es esperable, se multiplicará exponencialmente encarnándose en los alumnos y alumnas de las sucesivas promociones del master.

Han pasado siete años, siete, un número regado de connotaciones, desde que este sueño imposible para unos, utópico para otros, a veces despedazado por seres que se nos colaban disfrazados de trabajadores sociales, empezaba a dejar de serlo.

Ha sido un camino largo, apasionante, también tortuoso (no es momento de extenderse en ello), pero sobretodo un camino al que le brotaban infinidad de retos. Un camino en el que los caminantes, caminaban de verdad. El pasado jueves ese sueño se tornó un recuerdo, algo hermoso que contar.

La primera promoción del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario se acaba de graduar. Dejo el texto aquí… seguiré mañana.

Es domingo, el primer domingo en tres años en que la sensación de agobio crónico ha desaparecido. Inevitablemente debo repetirme que ya está, que hemos llegado a puerto, que ahora las posibilidades están en nuestras manos que ya son multitud.

Acuden a mi mente estas últimas semanas de curso en que la agitación, la emoción, de los alumnos y consultores, ha sido un constante dejar correr los sentimientos y pensamientos que se apilaban caóticamente ante este momento culminante que se aproximaba con todo su esplendor. Lejos de la presuntuosidad, los que lo vivimos desde dentro, los que formamos la parte viva del escenario en cualquiera de los papeles existentes, sabemos que es un momento histórico para los trabajadores sociales sanitarios.

Las aulas virtuales, más vivas que nunca, se han llenado de manifestaciones de afecto, de reconocimiento, de optimismo y de la conciencia de que este título oficial, nos llena a todos de responsabilidades. Así, hemos conformado un rosario de reflexiones que nos llevan a sembrar deseos de crecimiento, anhelos de expansión, tanto para lo profesional, indudablemente, como para lo personal, recordemos que lo profesional se sostiene en lo personal y ambos contextualizan la profesión.

Gracias a los alumnos que confiaron en este programa innovador y único, ahora puedo decir arriesgado. Gracias a los consultores que con su saber y buen hacer le dieron forma y caudal. Gracias a la Universidad, la UOC, por haber escuchado un sueño y en vez de cerrarse en banda a lo nuevo, su equipo directivo, arriesgó pudiendo ver más allá de lo inmediato el trabajo social sanitario como una profesión de futuro. Gracias a quienes con su confianza han posibilitado ese nuevo universo profesional.

Y «Enhorabuena a la primera promoción del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario: Allea jacta est».

Barcelona, 19 de julio de 2015 – Dolors Colom Masfret

Mérida ciudad romana y Ágora para el Trabajo Social Sanitario

A Rosa Torres y Rocío Guisado que desearon el curso. A las trabajadoras sociales sanitarias, ellas y ellos, asistentes, gracias por hacer del curso un ágora de reflexión y crecimiento.

La semana pasada, los días 20, 21 y 22 viajé a Mérida, ciudad romana de Extremadura, bella como ella misma. En Mérida las calles son arte aromatizado con el olor del jazmín, el aire es de miel y sus gentes la amabilidad personificada. La gastronomía deshace los paladares y la conversación de mesa recupera ese sabor añejo que nutrió las almas y las psiques de nuestros antepasados.

El motivo del viaje era impartir un curso sobre «El diagnóstico social sanitario en la planificación del alta», el lugar, el Hospital de Mérida pero, como suele suceder cuando todo fluye sin inercias, el motivo se quedó pequeño al lado de todo lo que nos fue sorprendiendo a lo largo del curso.

Esa tierra de dioses y diosas, de conquistadores y aventureros nos agasajó, como no podía ser de otra manera, con grandes momentos de reflexión y debate, grandes momentos de amistad y confidencia. Y todo ello se iba dando de manera natural, sin estridencias, a medida que pasaban las horas y lo teórico necesitaba asociarse a la práctica diaria. Ya sabemos que el trabajo social sanitario es sobre todo acción, acción estratégica, y práctica. También es gestión, cada vez más, debe serlo pues ¿quién mejor que un trabajador social sanitario puede gestionar los servicios de trabajo social sanitario para que satisfagan la responsabilidad ser agentes de cambio y generadores de salud y bienestar?

Desde la magia de sus campos infinitos, rebosantes de verdes cambiantes, bajo la calma de sus cielos aterciopelados, en Mérida se siente la energía que sigue brotando de las fuentes de un mundo antiguo que se adivina esplendoroso y que logra convivir con el actual. Así se puede dar clase durante el día, mantener una conversación pausada en el Templo de Diana por la tarde y cenar en un acogedor restaurante bajo el Arco de Trajano por la noche… Esa es Mérida.

Pero fue junto al mismo lago de Proserpina, acompañada de Rocío y Anabel en uno de esos atardeceres recién pintados, cuando me di cuenta de que el trabajo social sanitario, precisamente por su naturaleza tan ligada a las personas, a lo que es el existir de siempre, eso que la tecnología no alcanza a descifrar, está encarando los tiempos que vienen como corresponde, con toda la completitud que imprime la profesión a sus profesionales, me refiero a los que lo son de verdad, no a los disfrazados para la ocasión.

Los debates de los asistentes al curso estuvieron tan alejados del victimismo, ese que individualmente aborrecemos pero que en grupo es difícil de contener, que me resultaba difícil creer lo que veía. Trabajadores sociales sanitarios, por su experiencia y actividad profesional dentro del sistema sanitario hablando y debatiendo con entusiasmo sobre trabajo social sanitario, sobre casos clínicos y la manera en como se abordaron y como actuaron ante determinadas realidades de las personas atendidas, siempre comparando las intervenciones con la teoría que se estaba impartiendo.

A la par, me di cuenta del que el Master Universitario de Trabajo Social Sanitario ya había empezado a abrir caminos, esos que el poeta señaló se «hacían caminando» y habíamos cruzado esa línea imaginaria que nos abocaba a tiempos nuevos con métodos nuevos y adaptados al siglo XXI sin olvidar los orígenes en el siglo XX. El trabajo social sanitario no está en crisis porque ayuda a las personas a superarla, el trabajo social sanitario se está reorganizando, reconstruyendo, readaptando…

Rajadell, 27 de octubre de 2014 – Dolors Colom Masfret

La desvinculación con la profesión: una amenaza para el ejercicio del trabajo social sanitario

La referencia al trabajo social sanitario obedece a que nos encontramos en el «Blog del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario» pero puede leerse también «enfermería», «medicina», «psicología», u otra profesión relacionada con la salud.

La desvinculación profesional de las fuentes filosóficas y morales, de la aplicación del conocimiento propio la disciplina de que se trate, pone en peligro su ejercicio y la deja reducida a una simple caricatura. Lo que llega a la ciudadanía entonces son trazos, bocetos asistenciales y mucha insatisfacción.

Mi hipótesis es que poco a poco, los profesionales del sistema sanitario se van desvinculando de la profesión que ejercen, la que escogieron. Es solo una hipótesis y como tal debe verificarse siguiendo el método científico.

Las hipótesis se conforman en la mente del investigador a partir de repeticiones que inopinadamente se van dando una tras otra, o una junto a otra, hasta que llaman su atención y empieza a prestarles escucha. Si las repeticiones siguen se plantea la hipótesis. Así, la señalada en al párrafo anterior surge de una de estas repeticiones, cuya frecuencia va en aumento en los últimos meses: muchas personas al explicar su experiencia con los profesionales que les han atendido en el sistema sanitario, trabajadores sociales sanitarios pero no solamente, también médicos y enfermeras, manifiestan con pesar que solo han encontrado excusas y a veces incluso «alta tecnología» pero, todo lo demás ha fallado.

Indirectamente y sin saberlo reclaman la terapéutica que se desprende de la relación humana entre el profesional y la persona enferma. Un profesional del trabajo social sanitario, con los valores y principios de su profesión interiorizados, con recursos o sin recursos, con medios o sin medios, nunca dejará en la persona esa sensación de orfandad asistencial, de no sentirse escuchada, que, cada vez más, revolotea sobre la cotidianidad de las visitas.

Las profesiones humanistas, como lo son las del sistema sanitario (medicina, enfermería, trabajo social sanitario, etcétera) parece que, de la mano de sus profesionales, están cediendo ante los bites y las pantallas. ¿Se olvidan de que la atención, la asistencia, manteniendo vivo lo humano, resulta por sí misma terapéutica?

Muchas personas relacionadas, directa o indirectamente, con la enfermedad expresan su desazón por la falta de atención: «Mientras le explico lo que me pasa… ni siquiera me mira a la cara, va escribiendo cosas en el ordenador» es una de las frases más comunes. O: «Me dicen que no pueden hacer nada que no depende de ellos, que es la crisis». O: «Todas las pruebas que me han hecho han caducado y aún no me han avisado para la intervención, así que cuando me llamen tendrán que repetirlas», etcétera.

Ningún trabajador social sanitario vinculado, verdaderamente, a su profesión renuncia a mirar a los ojos de su interlocutor, la persona enferma o su familiar, porque en esa mirada, en ese intercambio de mensajes que tienen lugar entre expresiones faciales, silencios y gestos, expresión de emociones, señales de dolor, también de alivio, se encuentra todo un mundo de información, toda ella básica para elaborar su diagnóstico social sanitario, la base de la intervención. Ningún trabajador social sanitario vinculado a su profesión acaba una entrevista diciendo que no puede hacer nada, porque precisamente, si alguien puede hacer algo, es él, o ella que siempre contará con la palabra y al escucha. Que no se nos olvide que el primer recurso es la persona y su familia, el segundo recurso es el profesional. Ningún trabajador social sanitario que se precie de profesional mata la esperanza, ni deja de lado los factores posibilitadores, por escasos que sean.

Más allá de los conocimientos profesionales, está la actitud profesional. Y conviene recordar que la actitud profesional, en la relación asistencial, se convierte en lo que puede viabilizar realmente la transformación de la persona, de su realidad y de su entorno. Es la actitud profesional la que anuda o desanuda a la persona que necesita ayuda a ese futuro deseable, ella sola o con ayuda. Es la actitud profesional la que puede generar la confianza de la persona afectada en el profesional, y es esa misma actitud del profesional la que la motiva a la persona a iniciar los primeros nuevos pasos porque se sabe acompañada.

Cuando los profesionales del trabajo social sanitario asumen su rol genuino y no el disfraz que lucen algunos, la actitud resulta una pieza terapéutica. Cuando se dejan llevar por otros asuntos coyunturales generan lo que hace años denominé la «polución social».

No nos desvinculemos de la profesión, de sus raíces, no pongamos en peligro la profesión.

Barcelona, 18 de junio de 2014 – Dolors Colom Masfret