Posponemos el VI Encuentro UOC de Trabajo Social Sanitario y la I Jornada de la SCETSS

Apreciados/Apreciadas,

La convocatoria de huelga general prevista en Cataluña para mañana día 3 de octubre que se ha confirmado hoy a primera hora, nos obliga a tomar una decisión sobre la realización del VI Encuentro UOC de Trabajo Social Sanitario y la I Jornada de la SCETSS. Algunos de los asistentes ya nos han manifestado dificultades para acudir al tener que conformar los servicios mínimos en su centro sanitario. A ello se añadirán las previsibles dificultades para desplazamientos y cuestiones logísticas. Por ello, y ante la imposibilidad de garantizar el correcto discurrir de esta jornada nos vemos obligados a suspender el acto de mañana y posponerlo a una fecha más adecuada.

Sentimos enormemente los inconvenientes que ello pueda ocasionar en sus agendas y planes. Una vez cerrado el nuevo programa, les informaremos sobre la nueva fecha de celebración con tiempo para que puedan rehacer la inscripción.

Muchas gracias por su comprensión, quedamos a su disposición para cualquier duda o comentario.
Saludos cordiales.

F. Xavier Medina – Director Académico MUTSS
Dolors Colom Masfret – Directora Científica MUTSS

Y se graduó la tercera promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario (MUTSS)

Llega otro final de MUTSS. Se acaban de graduar cincuenta y siete nuevos profesionales. ¡¡¡Felicidades!!!

Cada vez que se cumple un sueño, uno cree estar soñando, pero no, cuando se cumple, lo está viviendo. Acaba otra promoción del MUTSS, la del curso 2015-2017, la tercera. De nuevo la emoción y las intensidades universitarias de otros años se han vuelto a dar cita en las aulas virtuales y sin importar la edad, el júbilo está ahí centelleando en el ánimo de todos, alumnos y profesores.

Cada año lo mismo pero cada año distinto. Con la llegada de la primavera se inicia el último semestre y conscientes del duro tramo final, se empieza a otear este momento del fin del máster que siempre llega entrado el verano. La entrega de la Memoria del Trabajo Final de Master, su defensa, son el punto final. El río por fin llega al delta y desemboca en el océano pero no pero no para diluirse en él si no para aplicar lo aprendido y generar cambios. Estos días los mensajes de despedida se suceden a los de agradecimiento, todos van y vienen. Se recuerdan los inicios, aquellos momentos de duda sobre si cursar, o no, el MUTSS y la conclusión es «suerte que me decidí». En especial estos días, se pone en valor lo aprendido y esperando el merecido descanso vacacional, revoloteándolo todo, están los sentimientos encontrados. Es una despedida pero no es un final, algo acaba a la vez que algo empieza. Por una parte se logra una meta, por la otra se pierde esta rutina diaria que sin darse uno cuenta genera la formación online cuando las áreas de conocimiento son las propias de la profesión que se ejerce o se desea ejercer. El potencial humano y profesional del MUTSS no tiene límite.

Estos meses, para algunos años, de estudio han sido un camino en el que ha habido de todo, pero sobretodo esfuerzos y renuncias, dificultades para responder en tiempo a las tareas y, a la vez, conciliar la vida personal y familiar. Así la satisfacción en el momento de acabar genera un arbolado de propósitos profesionales orientados a engrandecer el Trabajo Social Sanitario, a crecer profesionalmente en él, para contribuir a la sostenibilidad y mantenimiento del Estado del Bienestar en este siglo XXI, ello no como slogan, sino como un hecho tangible y vivible. Ahora toca batear el día a día aplicando los conocimientos y teorías del trabajo social sanitario aprendidas, ahora toca seguir estudiando individualmente o en otros programas, ahora toca seguir generando conocimiento y seguir formándose y formando a los futuros profesionales.

Escribió Machado «El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve». El trabajo social sanitario no es trabajo social sanitario porque uno lo diga, lo es porque su intervención se apoya en el diagnostico social sanitario. Las cosas son lo que son a pesar de nosotros y seguirán siéndolo sin nosotros. El Trabajo Social Sanitario, lo es, cuando contiene las bases la profesión, los contenidos y competencias que le dieron quienes la crearon, le dieron nombre. Como la medicina, la enfermería, la psicología, etcétera, son lo que son y no otra cosa porque responden a unos contenidos, el trabajo social sanitario también responde a los suyos propios.

Felicidades, estimadas, estimados. Recordad, como escribí el año pasado: «Allea jacta est», no será fácil aplicar lo aprendido, pero sí es vuestra responsabilidad.

Barcelona, 22 de julio de 2016 – Dolors Colom Masfret

El placer de leer a las pioneras del trabajo social sanitario

Hace más de un siglo, profesionales de consultorios y hospitales verificaron que la vivencia de la enfermedad, el entorno de la persona enferma, su capacidad económica, influían en el incumplimiento (o cumplimiento) terapéutico. Profesionales que en su día a día veían cómo algunas personas carecían de posibilidades y recursos propios para seguir con las indicaciones que ellos les daban para mejorar su salud y alcanzar un mejor bienestar. Fueron médicos como William Osler, Charles P. Emerson y Richard C. Cabot, en especial este último, quienes llevaron al terreno de la medicina moderna el estudio de los aspectos psicosociales de la enfermedad como hoy la conocemos.

Desde 1905 con la creación de la primera plaza de trabajo social hospitalario, la profesión empieza a desarrollarse como lo hacían las profesiones con las cuales convivía, siguiendo el método científico en la validación de los métodos aplicados. Con sus conocimientos, investigaciones, observaciones, sembraron el camino del que hoy nos nutrimos como herederos de sus enseñanzas. Nos dejaron sus teorías, métodos, modelos y a día de hoy siguen siendo esenciales. Nos enseñaron a comprender el trabajo social sanitario y nos enseñaron a diferenciarlo de otras expresiones de ayuda. La profesión nació y se instauró para estudiar las realidades psicosociales de personas enfermas, de sus familias, para diagnosticarlas y para intervenir. Las pioneras detallaron sus pasos y nos dejaron metodologías de trabajo refinadas para el abordaje de las densidades humanas.

Sus textos están ahí. En cada lectura es inevitable sentir que se toca la esencia del trabajo social sanitario, uniéndose a ello un sentimiento de pertenencia a una profesión que desde sus inicios ha marcado diferencias con otras en las que las personas, los protagonistas, asumen un papel más pasivo.

La experiencia de los últimos años, primero en el postgrado y ahora con el máster de trabajo social sanitario muestra el entusiasmo que genera en la mayoría de estudiantes ese vínculo con lo que es su historia, el encuentro con textos escritos por los médicos que pensaron el trabajo social sanitario y por las primeras trabajadoras sociales hospitalarias.

El dicho «la historia se repite» a cierta edad deja de ser dicho y se convierte en hecho. Cada equis tiempo «la historia se repite» y es entonces cuando el conocimiento de lo ocurrido aquellos primeros años, el sumergirse en las razones y causas que gestaron, por aquel entonces, esta nueva profesión, permite reconocer con gran rapidez escenas que se superaron y también identificar el cómo se superaron. Este conocimiento de la  historia de la profesión permite acceder a sus réplicas y defensa de los derechos de las personas vulnerables y frágiles.

La mayoría de las veces es un placer leer, o releer, argumentos que años atrás desovillaron estrategias para enfrentarse a grandes problemas sociales relacionados con la enfermedad y su vivencia. La argumentación asumida como el ejercicio de razonar sobre una idea, apoyar un proyecto, desarrollar una propuesta, promover una intervención, etcétera, debe ganar actores y desde la universidad tenemos la responsabilidad de motivar a los alumnos para adentrarse en las lecturas de los textos de las pioneras, auténticos andamios con los que se construye el presente. Esta vinculación con la historia de su profesión fortalece sus recursos personales para, ante adversidades organizativas, seguir actuando como trabajadores sociales sanitarios.

Puede que llegue un día en el que las instituciones sanitarias estén tan revueltas y deshilachadas que obligue a los trabajadores sociales sanitarios, ellos y ellas, a retroceder a escenarios que creíamos superados y resueltos.

Barcelona, 31 de enero de 2017 – Dolors Colom Masfret

El próximo 3 de octubre se celebrará el V Encuentro UOC y el Día internacional del Trabajo Social Sanitario

A unas semanas de empezar el curso de la IV promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario (MUTSS) y dar continuidad a la III promoción, como cada año por estas fechas preparamos una cita previa: el V Encuentro UOC de Trabajo Social Sanitario.

Este año se abre un nuevo ciclo, hemos crecido. Rebautizamos el Encuentro, «Encuentro UOC de Trabajo Social Sanitario» y presentaremos la nueva «Sociedad Científica Española de Trabajo Social Sanitario» (SCETSS). Ello será el 3 de octubre coincidiendo con el Día Internacional del Trabajo Social Sanitario declarado como tal el año pasado.

Sería deshonesta con la realidad si cayera en la melancolía y pesimismo colectivo sobre la realidad de la profesión. Es fácil repetir hasta la saciedad que es un tiempo de crisis y bla, bla, bla, pero una vez dicho… ¿qué más? ¿Cómo lo encaramos? Un vez dicho ¿qué aportamos de  nuevo? No nos vamos a quedar repitiendo que son tiempos difíciles, eso ya lo dicen otros hasta la saciedad, no hace falta agrandar el coro.

Revisando textos de décadas pasadas, la mayoría se refieren a «las crisis de la época», la suya. Por ello sería una necedad enfocar este texto en esa dirección porque además significaría una falsificación de la realidad profesional que suele desarrollarse en ambientes de crisis personales, grupales, comunitarias, institucionales, porque está en su naturaleza.

Dice el refrán que es de buen nacido ser agradecido y una parte importante de los trabajadores sociales sanitarios debemos serlo. ¿Por qué? Porque estamos a punto de iniciar la IV promoción del MUTSS. Porque estamos a punto de celebrar el V Encuentro UOC y en él, el Día Internacional del Trabajo Social Sanitario. Porque acabamos de fundar la Sociedad Científica de Trabajo Social Sanitario. En definitiva, estamos caminando.

Cuando a veces al equipo de profesionales vinculados al Máster se ve invadido por zozobra, el desánimo, siempre pongo sobre la mesa los hechos, lo que hemos caminado desde aquel 2008 cuando se aprobó la puesta en marcha del Postgrado de trabajo social sanitario que se inició en octubre de 2009. Desde entonces hasta hoy no hemos tenido tregua, pero los hechos, la realidad, son incontestables. Y como la zozobra y el desánimo van por barrios, cuando el pesimismo me invade, agradezco a quienes antes levanté el ánimo su entrega y apoyo para levantar el mío.

Desde el MUTSS queremos seguir caminando, debemos hacerlo porque tenemos un  gran momento profesional y académico entre las manos. No podemos asumir discursos antiguos y desfasados por caer en la rutina y la repetición sin pensar racionalmente, como lo hemos aprendido, qué se está diciendo. Nuestra realidad ya es otra. Queremos, debemos, liderar los nuevos tiempos que reclama el sistema sanitario en los que la preocupación por la salud, integra entornos y ambientes de las personas enfermas y les da protagonismo. Tenemos en nuestra mano el conocimiento, la experiencia, la información que se ha ido generando a lo largo de los años. Y tenemos en nuestra mano la información que permite de una vez por todas a responsables técnicos y políticos tomar decisiones en base al triangulo de la calidad total descrito por Demning a mediados del siglo pasado: la garantía del mínimo coste, puesto que son decisiones adecuadas y, por tanto, resultan eficaces; la garantía de mantener viva la motivación de los profesionales centro neurálgico del desarrollo inteligente del sistema; la garantía de la satisfacción de las personas atendidas y sus familias, porque ello significa que se ha logrado el objetivo de mejora o mantenimiento de la persona.

Os esperamos en este V Encuentro UOC de Trabajo Social Sanitario.

PROGRAMA

9,30h a 10,00h. Llegada. Saludos entre asistentes al Encuentro.

10,00h a 10,30h. Inauguración del V Encuentro del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario (MUTSS)

10,30h a 12,00h. Conferencia y Coloquio
“El Trabajo Social Sanitario y su reconocimiento como profesión sanitaria”
Neri Iglesias Fernández. Trabajadora Social Sanitaria y Máster en Trabajo Social Sanitario. Oficina de Atención al Ciudadano de la Dirección General de Planificación Sanitaria de la Consejería de Sanidad del Principado de Asturias.

12,00h a 12,30h. Descanso

12,30h a 13,00h. Presentación de la Sociedad Científica Española de Trabajo Social Sanitario (SCETSS)

13,00h a 14,00h. Conferencia
“El Trabajo Social Sanitario y la Neurociencia”
Miriam Sánchez Reyes. Trabajadora Social y Doctora en Trabajo Social. Hospital Universitario del Sureste de la Comunidad de Madrid.

14,00h a 14,30h. Breve rendición de cuentas 2013-2016
“Evolución del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Líneas estratégicas de futuro”
Dolors Colom Masfret. Directora científica del MUTSS.
F. Xavier Medina. Director académico del MUTSS.

14,30h. Clausura del encuentro

La inscripción es gratuita a través de este enlace.

Barcelona, 13 de setiembre de 2016 – Dolors Colom Masfret

La precaria atención social en los cuidados paliativos en la sanidad pública

Las personas que padecen cáncer en fase terminal pueden experimentar problemas psicosociales graves cuyos efectos disruptivos también alcanzan a sus familiares. Las dificultades de los pacientes y las de sus familias se multiplican  al aumentar la necesidad de cuidados y por el enorme impacto emocional que supone afrontar el fin de la  vida o la pérdida del ser querido; abordar esta complejidad, en las distintas dimensiones presentes, física, psíquica, social y espiritual, requiere una atención paliativa especializada en el marco de un equipo multidisciplinar.

El derecho a recibir  atención paliativa está reconocido en la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud (2003) y también se contempla en la Cartera de Servicios Comunes del sistema sanitario.  Para llevarla a cabo, se han ido creando unidades hospitalarias y equipos de cuidados paliativos domiciliarios que son potenciados por la asistencia prestada desde la atención primaria, pero su desarrollo  ha sido desigual  puesto que, actualmente, sólo el 50% de los pacientes terminales en España tiene acceso a estos servicios.

En esta atención paliativa el  abordaje  de la dimensión social ofrece deficiencias igualmente  considerables; según un informe de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, hecho público recientemente, sólo el 25% de los dispositivos cuentan con una trabajadora social; el 48,1% de las profesionales no tiene formación avanzada y un 50% debe compaginar esta actividad con sus cometidos en otros equipos o servicios. El trabajo social en este ámbito es claramente insuficiente, con una media de 1 trabajador social por cada 226.332 habitantes; esta escasa representación es aún más considerable en comunidades como Aragón (439.282) Navarra (640.476) o Castilla-La Mancha (1.000.000). A pesar de la tendencia creciente a incorporar a estas profesionales a los equipos de cuidados paliativos no deja de ser preocupante que se esté produciendo básicamente bajo la fórmula del convenio con entidades privadas. Esta forma de inclusión aleja a las trabajadoras sociales del resto de profesionales sanitarios desaprovechándose las sinergias que se generan en los equipos asistenciales, por lo que las actuaciones  quedan al margen  y a criterio de otros.

Frente a este estado de cosas, la formación especializada en trabajo social sanitario proporciona a las trabajadoras sociales un corpus teórico común que sirve de elemento homogeneizador de la práctica, en el abordaje del cáncer en general y en los cuidados paliativos en particular, en los distintos ámbitos asistenciales. Las intervenciones deben estar fundamentadas en un diagnostico social sanitario, instrumento propio y exclusivo de estas profesionales; los procedimientos y los procesos a seguir en cada caso deben establecerse previamente, así como es obligado identificar los servicios que prestan las trabajadoras sociales  sanitarias, en una práctica basada en la evidencia. Paralelamente, hay que generar estudios   clínicos para poder sustentar la incorporación de trabajadores sociales sanitarios a los equipos asistenciales. No hay atajos, se trata de un esfuerzo titánico, para  las profesionales saturadas  por múltiples demandas, pero necesario  ya que sin este impulso no será posible alcanzar un verdadero reconocimiento ni el deseado desarrollo de la profesión en el sistema sanitario público.

Santa Cruz de Tenerife, 28  de julio de 2016- María C. Abreu

 

Muchas felicitaciones a la segunda promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario

Hace unos días se graduaba la segunda promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario. ¡¡¡Felicidades!!!

El pasado 18 de julio, a las 24 horas, se cerraban definitivamente las aulas del Master relativo al periodo 2014-2016.

La adrenalina desatada y acumulada para afrontar el esfuerzo de tantos días impedía conciliar el sueño. Este desvelo, sin embargo, era un magnífico regalo de fin de curso, el mejor colofón. El momento, inmerso en la mitad de una calurosa noche de verano, invitaba a emocionarse viendo cómo ese camino iniciado años atrás, se seguía caminando. Una nueva promoción de trabajadores sociales sanitarios, algunos con mucha experiencia en el sistema sanitario, otros sin haber ejercido nunca, se disponían, por igual a ejercer el trabajo social sanitario tal y como la profesión fue concebida en sus orígenes: primero estudiar a la persona enferma y sus circunstancias, segundo elaborar el diagnóstico social sanitario y tercero diseñar un plan de intervención. Después evaluar.

Ahora, estos profesionales, ellos y ellas, cuentan con el corpus teórico suficiente como para reorganizar sus unidades de trabajo social sanitario de acuerdo a los cánones requeridos por el sistema sanitario y el sistema social pero también defendiendo los requisitos que la profesión les exige. El ejercicio del trabajo social sanitario implica unos principios y valores que no pueden dejarse de lado.

¿Y los recursos? Se preguntará alguien. Los recursos son solo recursos, menuda perogrullada, pero es así de sencillo. Para los trabajadores sociales sanitarios los recursos comunitarios son eso, recursos que ayudan a prestar unos servicios asistenciales, avalados siempre por el diagnóstico social sanitario. Como para los médicos lo es la medicación y también en su caso se apoyan en el diagnóstico médico.

Uno de los logros de Ida M. Cannon (1877-1960), la gran pionera del trabajo social sanitario, fue la implementación de un modelo de diagnóstico integral en el Massachusetts General Hospital de Boston. Ello significaba que cuando la persona ingresaba en el Hospital, en paralelo al diagnóstico médico se elaboraba el diagnóstico social [sanitario] y con ambos se definía el diagnóstico integral. Y los recursos comunitarios eran otro asunto.

Los recursos están al alcance de cualquier colectivo si bien se accede a ellos cuando se cumplen unos criterios previamente fijados objetivamente. Se trata de la necesidad normativa desarrollada por Bradshaw. Sabiendo cuáles son estos criterios se trata de ver si la persona los cumple, o no. Ahora bien, sobre esta sencillez inicial, llega la complejidad de lo humano. La función física no siempre se corresponde con la función psíquica y la voluntad, con las posibilidades del entorno, así pues el factor humano y su contexto, adquiere relevancia. Por ello además de conocer lo físico, lo orgánico, se necesita conocer lo psíquico, lo psicosocial y lo medioambiental.

Es un craso error relacionar el trabajo social sanitario con la tramitación de recursos y ello ha quedado patente a lo largo de todas las enseñanzas del Máster.

A partir de ahora los pasos son de la nueva promoción que se une a la primera. Han sido dos años, en algunos casos uno, en otros tres, dedicados al estudio, años de esfuerzos que parecían interminables. Pero el fin siempre llega y con él un principio. Ese principio significará cambio, eficacia y eficiencia, significará intervenciones profesionales en donde el conocimiento marca cada paso y el profesional es capaz de responder porque aplica el servicio «A»  y no el servicio «B».

Felicidades, estimadas, estimados. Y recordad «Allea jacta est».

Barcelona, 23 de julio de 2016 – Dolors Colom Masfret

Preparando el inicio de la cuarta edición del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario

Inicios y finales se encadenan en el discurrir de los días del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario que desde que fuera aprobado en julio de 2013 nos tiene a todos los implicados, sea como alumnos o docentes, en un torbellino imparable de planes y proyectos nutridos por el placer de conocer, estudiar y ejercer.

En términos aeronáuticos «entramos en pista» para que la segunda promoción del Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario levante el vuelo y pueda transformar todo el conocimiento y experiencia ganados durante su tiempo formativo en servicios y prestaciones para las personas atendidas y en programas y recursos para mejorar la optimización del sistema sanitario, también el de servicios sociales. En una época en la que las palabras se desatan e importa poco que queden en el aire, los hechos cobran relevancia y dan credibilidad a lo dicho. Quizás llega un tiempo en el que sea necesario invertir el orden de los factores, primero los hechos, luego las palabras.

En la primera promoción se graduaron treinta y cinco profesionales, en esta segunda, prevista para el próximo mes de julio, rondarán los sesenta. La tercera, dentro de un año, arroja una previsión de cien. Gracias.

El horizonte es otro y esto significa que ha habido movimiento. Un movimiento generador de pequeños cambios en las unidades de trabajo social sanitario de los hospitales y los centros de salud.

Y el movimiento sigue, así que desde hace unos días se ha abierto el acceso al aula de tutoría, sin ningún tipo de compromiso, para la pre-inscripción de quienes constituirán la cuarta promoción.

Se recuerda que se trata de un título oficial, puede verse en la Resolución de 18 de marzo de 2015, de la Universidad Oberta de Catalunya, por la que se publica el plan de estudios de Máster en Trabajo Social Sanitario. Ello ratifica que mientras no cambie la LOPS, este Màster es el primer eslabón para el reconocimiento de profesionales sanitarios. Lo dice la Ley, se necesita un título oficial dentro de estudios de Ciencias de la Salud, hecho que quedo ratificado en la sentencia del ICS.

Estimada Ida M. Cannon, si nos estás viendo, debes ver que aprendimos tu lección: hemos dejado de explicarlo, ya lo estamos haciendo.

Y gracias a todos y todas los que lo hacéis posible. Nunca sobra recordar que este Máster se edifica con el esfuerzo de una multitud y ello nos hace responsables ante la sociedad civil y la comunidad profesional.

Barcelona, 11 de mayo de 2016 – Dolors Colom Masfret

Los trabajadores sociales sanitarios y la planificación del alta: más de un siglo centrando la atención en la persona

Una de las primeras referencias al «programa de la planificación del alta», data de 1910 y se sitúa en el Hospital de Bellevue en Nueva York. Resulta muy interesante leer cómo se explica el programa mucho antes de ser denominado. Primero llegaba la acción, el procedimiento, después, llegaría el nombre Discharge Planning [La planificación del alta]. Desde su inicio, el centro de gravedad del programa fue la persona enferma y su familia, sus circunstancias sociales, éstas que eran parte estructural de su existir.

En el Hospital de Bellevue, el profesional responsable de este estudio psicosocial de la persona era la trabajadora social hospitalaria. El mismo día en que se producía el ingreso en la sala médica, la entonces trabajadora social hospitalaria, hoy sanitaria, realizaba un estudio de la persona y sus circunstancias sociales e iniciaba un seguimiento diario de sus vivencias, miedos, expectativas, elaboraba el diagnóstico social hospitalario [sanitario] y en base a éste intervenía ayudando a la persona y a su familia en el regreso a su casa. De la evolución y cambios, mantenía puntualmente informado al personal médico y al personal cuidador (hoy enfermería) del hospital.

Estos últimos años la atención centrada en la persona se presenta como si fuera una fórmula novedosa y genuina, una novedad asistencial, cuando en realidad es una práctica que dentro del trabajo social sanitario se viene desarrollando desde hace más de cien años. Es una obviedad. La atención debe estar centrada en la persona. ¿En quién si no? Quizás sea una fórmula novedosa para alguien pero ello no la convierte en novedosa. No lo es para los profesionales del trabajo social sanitario que siempre han centrado su intervención en la persona y su entorno.

Desde finales del siglo XIX se sabe que, además de la enfermedad, las circunstancias sociales de las personas (convivencia, relaciones familiares, autonomía personal, la vocación profesional, el trabajo, etcétera) influyen en gran medida para que después de un ingreso hospitalario el regreso a casa sea un hecho benéfico. Está internacionalmente aceptado por los trabajadores sociales sanitarios que la enfermedad siempre rompe con la dinámica familiar y social, y que muchas veces, para recomponerla, se precisan ayudas y soportes externos a la familia, ayudas profesionales ya sean de carácter temporal o indefinido.

Para muchas personas, la noticia de que pueden regresar a su casa, contrariamente a lo esperado, supone una mala noticia, les desata temores y miedos amplificados al carecer de ayuda profesional en su dimensión psicosocial que les oriente y aliente para afrontar, con la máxima independencia y autonomía, la nueva situación. Ello se traduce en una negativa a regresar a su domicilio. Por ello, informar del alta hospitalaria no basta, es preciso planificarla y los trabajadores sociales sanitarios, por la naturaleza de sus competencias y habilidades son quienes asumen la vertebración de las diferentes intervenciones de los diferentes profesionales, dicho de otro modo, gestionan el caso.

Por ejemplo, se habla con frecuencia de las estancias hospitalarias consumidas por razones no médicas con origen en problemas sociales o generadoras de éstos. ¿Por qué entonces la unidad de  trabajo social sanitario carece de los recursos humanos suficientes para intervenir fehacientemente sobre los aspectos psicosociales de las personas ingresadas? ¿Por qué siguen siendo tan pocos los hospitales que aplican un programa de planificación del alta de acuerdo a los principios y valores originales, ello es realizando un estudio psicosocial a los primeros días del ingreso? Estudio psicosocial, lo cual no se debe confundir con recoger datos sociales.

La mayoría de los criterios de riesgo que pueden influir en que la persona requiera apoyos posteriores al alta hospitalaria, suelen estar presentes en el momento de la admisión, por lo tanto, si realmente se quiere centrar la atención en la persona, es muy fácil: doten a las unidades de trabajo social sanitario de los recursos humanos necesarios para que sistemáticamente puedan realizar un estudio psicosocial de estas personas con circunstancias de riesgo de padecer problemas de alta o problemas en su casa después de una alta hospitalaria.

Cuando se argumenta que los problemas sociales generados a raíz de la enfermedad no son un asunto del hospital, se está reduciendo a la persona a su patología, pero en ningún caso se puede hablar entonces de la gestión centrada en la persona. Es en este punto donde son de agradecer las voces que se unen para reclamar, otra vez, la atención centrada en la persona. Sin embargo, una cosa es reclamar y otra presentarla como novedad.

Para hablar de la atención centrada en la persona se debe establecer un diagnóstico social sanitario de las personas con criterios riesgo entre las primeras 24-72 horas después haberse producido la admisión.

Ello significará que la unidad de trabajo social sanitario pasará de realizar una intervención reactiva, centrada en los problemas, a realizar una intervención proactiva, centrada en las personas y sus problemas.

Barcelona, 28 de abril de 2016 – Dolors Colom Masfret

Los trabajadores sociales sanitarios, las personas atendidas y sus expectativas

Las personas enfermas a las cuales atendemos ¿qué esperan de nuestra intervención? ¿Cómo la imaginan? ¿Cómo deletrean su futuro?

En el trabajo social sanitario, un elemento clave en la relación asistencial, muchas veces desdibujado, por las prisas, por la presión asistencial, porque se confunde al trabajador social sanitario con un tramitador de recursos, es el relativo a las expectativas de las personas atendidas, de sus familias y allegados, sea cual sea el vínculo de estos últimos.

Una expectativa es aquello que se espera, es una esperanza en algo deseable. En el campo sanitario, sin embargo, una expectativa también puede ser un temor, expresado o callado pero que el trabajador social sanitario, él o ella, debe conocer. Sucede a menudo que de la misma manera que las expectativas deseables no se alcanzan, los temores tampoco se cumplen.

Siempre situados en el campo del trabajo social sanitario, cuando a una persona enferma se le pregunta: «¿Qué cree que puedo hacer por usted?», «¿En qué cree que la puedo ayudar?», «¿Cómo le gustaría que se resolviera esta situación que plantea?», «¿Confía en que resolveremos estas dificultades?», etcétera, estamos desbrozando el camino de sus expectativas. Lo mismo ocurre cuando se lo preguntamos a la familia pensando siempre en sus deferentes miembros porque cada uno de ellos establece un vínculo determinado con la persona enferma.

Para la gestión del caso, modelo que en el trabajo social sanitario se remonta a más de cien años de historia, es necesario disponer de esta información acerca de las expectativas, una información generada progresivamente a lo largo de las diferentes entrevistas. Es un error pensar en que esta información se logra de una sola vez y con una única pregunta, o unas pocas. Al contrario ello suele llevar varias entrevistas distribuidas en las diferentes fases de los procedimientos o protocolos aplicados en cada Unidad de Trabajo Social Sanitario. Pero incluso en  dónde los procedimientos y los protocolos están por definir, el acceder a esta dimensión de las expectativas, es lo mismo porque forma parte del centro de gravedad de la profesión.

Cuando hablamos de trabajo de caso, de casework, dicho sea de paso, la antesala para la gestión del caso, estamos siempre considerando además de la persona, su entorno y su medio ambiente, los recursos y programas de apoyo formal para complementar el apoyo informal. Para ello es preciso un plan de intervención que se despliega en su totalidad una vez emitido el diagnóstico social sanitario.

Las expectativas marcan futuras actitudes. Se sabe que más allá de toda intervención y plan terapéutico, lo preste quién lo preste, la persona tiene la última palabra. Una última palabra en el sentido literal de la idea porque es en la casa donde se ponen de manifiesto las actitudes participativas o reacias a seguir las recomendaciones profesionales.

Y volviendo al principio, conocer las expectativas de las personas a las que atendemos, nos permitirá, como trabajadores sociales sanitarios, conocer la actitud con la que éstas se enfrentarán a sus dificultades, con qué actitud lo hará la familia. Debemos recordar siempre que nuestro ejercicio profesional se apoya en la experiencia y vivencia de las personas, en sus percepciones que muchas veces se deben modificar. La dimensión de las expectativas debe volver a formar parte de la información incluida en la historia de trabajo social sanitario.

En paralelo, de cada caso gestionado se debe conocer o saber identificar las expectativas, con relación al desarrollo del caso, de los otros profesionales con los cuales se trabaja en equipo para evitar que depositen en el trabajador social sanitario soluciones que fehacientemente se encuentran fuera de sus competencias y posibilidades. De la misma manera que el personal médico y de enfermería no es responsable de los medicamentos que se encuentran o faltan en la farmacia, el personal del trabajo social sanitario no es responsable directo de los recursos o programas que se encuentran o faltan en los servicios sociales.

Otro asunto es que tanto el personal médico, de enfermería, de trabajo social sanitario denuncie estas ausencias o faltas que perjudican la buena evolución de la persona.

 

Barcelona, 29 de enero de 2016 – Dolors Colom Masfret